Soy autora del libro Aprende a descansar, co-autora del libro Ahora empieza lo bueno (Plataforma Editorial y CaixaBank), creadora del podcast sobre bienestar y descanso ‘El Podcast de Jana Fernández – A Guide to Live Well’, y co-creadora del podcast ‘No me da la vida’, sobre mujeres y estrés (Podimo).
Además, realizo sesiones de asesoramiento individual e higiene del sueño para mejorar el descanso en adultos, y también imparto talleres y conferencias sobre el tema en empresas, entidades y organizaciones.
Pero antes de especializarme en fisiología del sueño y comenzar mi labor de divulgación y acompañamiento individual, yo también caí en el error de pensar que dormir era un lujo prescindible.
Tras haber trabajado en departamentos de comunicación, entré como Responsable de Marketing a una pequeña empresa relacionada con el bienestar y la salud física. Al poco tiempo pasé a ser General Manager, lo cual implicó estar pendiente del equipo y del negocio constantemente.
Recuerdo que me ponía el despertador a las 6 AM para confirmar que llegaba el primer profesor de fitness a tiempo, y no desconectaba hasta las 23h cuando cerrábamos.
Así, cada día, de lunes a domingo.
Mi cuerpo comenzaba a dar señales: mucho estrés, pasaba el día agotaba, me comenzaba a fallar la memoria, tenía cambios de humor, y hasta llegué a tener pre-diabetes y el colesterol por las nubes.
Pero ya me entenderás, pensaba que no podía DEJAR DE HACER. Y llegué hasta tal punto con este “no dejar de hacer”, que finalmente una depresión por agotamiento me obligó a parar.
Aprender a descansar no solo consiste en adquirir buenos hábitos para ir a dormir. De hecho, no tiene nada que ver con el control, con la imposición.
Por el contrario, aprender a descansar se relaciona con derribar creencias que nos han inculcado desde pequeños, como la multitarea, la hiperproductividad y la idea de éxito a costa de lo que sea, incluso de nuestra salud.
Aprender a descansar pasa por aceptar que no podemos con absolutamente todo, todo el tiempo, todos los días de la semana.
Porque, cuando lo comprendemos, es cuando somos verdaderamente libres, y cogemos las riendas de nuestra propia vida.