Bienestar, la asignatura que deberían incluir todos los colegios en su curriculum

Estos días en los telediarios se vuelve a hablar de tabaco. Y no porque se hayan batido récords en número de personas que dejan de fumar, sino todo lo contrario. En 2018 hemos vuelto a alcanzar las cifras de fumadores que existían en España antes de la entrada en vigor de la ley antitabaco. Hoy, más del 30% de la población fuma a diario, y lo dramático es que son los jóvenes los que están sumando para que esta cifra no pare de crecer.

Recuerdo en mi adolescencia las campañas tremendas contra las drogas; en mi juventud recuerdo cuando las cajetillas empezaron a llevar impreso el horror que provoca esta adicción (por aquel entonces yo era fumadora, llegué a las dos cajetillas diarias un verano en que el estrés y la ansiedad pudieron conmigo). Pero ahora o las instituciones se han relajado mucho en este tema de las campañas de prevención y concienciación, o estamos tan inmunizados que ya no impresiona tanto ver una foto de unos pulmones negros o una garganta deshecha por la nicotina.

En concreto, en uno de los reportajes que he visto estos días, un adolescente del que no enseñaban el rostro por ser menor de edad (lo que permitía ver que tenían en la mano un pitillo de tabaco de liar tamaño XXL), explicaba por qué fumaba. Además de las razones ‘de toda la vida’ como el postureo y hacer lo que todos hacen para no se del pardillo de la pandilla, el chico decía que era una forma de controlar el estrés, que sobre todo cuando tenían exámenes era la única manera de sobrellevarlo.

Además de la típica reflexión a la que una llega de forma natural a medida que va cumpliendo años (“pues si te estresa un examen de instituto prepárate para la vida…”), llego a una segunda reflexión mucho más profunda, sobre qué están aprendiendo niños y jóvenes en el colegio. Está claro que el curriculum académico tiene que estar, pero creo que en nuestro sistema educativo hace falta de forma urgente un curriculum relacionado con los pilares del bienestar, como son la nutrición, la gestión del estrés, la actividad física, etc. Me da mucha pena ver que en muchos centros la actividad física se limita a dos horas de educación física a la semana… de los otros dos temas no hablo porque son expediente X, salvo honrosas excepciones como el trabajo de Juan Llorca.

La salud mental no es nada nuevo, está ahí, igual que la salud física, desde el principio de los tiempos. Pues no es otra cosa que saber manejar las situaciones de estrés de todo tipo a las que nos tenemos que enfrentar día a día. Los estresores van cambiado según la evolución (desde el león de la selva que te persigue, al jefe déspota que te hace la vida imposible), pero la necesidad del ser humano de saber manejarlas está ahí. En las culturas orientales es algo mucho más común y mucho más aceptado, pero nosotros los occidentales que lo sabemos todo, hemos decidido ocultarlo debajo de la alfombra, y catalogar como loco a todo aquel que necesita ayuda para manejar mental y emocionalmente una situación.

Hace unas semanas leí en el Telegraph un artículo sobre un programa piloto que se había implementado en una escuela de secundaria de Oxfordshire. Los resultados del estudio fueron tan alentadores, que la escuela ha decidido incluir la asignatura de Bienestar en el horario escolar de sus alumnos. El estudio reveló una importante mejora en los niveles de energía de los alumnos de 11 años que participaron, así como un estado general de mayor relajación y una mayor capacidad para manejar los problemas cotidianos. Además, el consumo de fruta entre los alumnos aumentó un 48%, y el de verduras un 59%.

Esto es solo un ejemplo a muy pequeña escala de lo que se podría hacer. Si ese adolescente del que hablaba antes tuviera herramientas al alcance de su mano para saber manejar las situaciones de estrés como los exámenes, quizás no tendría que recurrir al cigarrillo. Si tuviera información sobre lo malo que es fumar, al igual que alimentarse a base de procesados o pasarse el día sentado delante de una pantalla, quizás no tendríamos las alarmantes cifras de obesidad y enfermedades fruto del sedentarismo que afectan cada vez más a nuestros niños y jóvenes y desde edades cada vez más tempranas.

Reconozco que las modas y el marketing han hecho del concepto ‘bienestar’ algo superfluo, incluso frívolo, reservado para los adultos que pueden gastarse dinero en fruta y verdura ecológica, clases de yoga y mindfulness, y tratamientos detox y relax (bien de anglicismos, que así queda más cool), pero la realidad es que el concepto de bienestar es algo mucho más sencillo y barato, es tener información y herramientas desde muy pequeño para saber cómo cuidar cuerpo, mente y estado emocional

Espero que te haya resultado útil el post. Nos vemos muy pronto por aquí, mientras puedes encontrarme en Instagram como @janafr o en mi mail jana@janafernandez.es.

¡Mil besos!

Jana

NOTA DE LA AUTORA: si quieres compartir este post ¡genial!, pero por favor, si utilizar parte o todo el contenido de este post en otro site/blog/RRSS, acuérdate de mencionarme 😉 ¡Gracias!

Foto: Unsplash

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