Y tú, ¿crees en las dietas milagro?

Y así comienza este post, con una pregunta que a priori muchas responden con un no rotundo, aunque a la hora de la verdad pocas son las que no recurren a la dieta de moda un mes antes del destape estival.

Y es que siempre pasa lo mismo, durante el año no nos paramos a pensar en el michelín de turno, la celulitis, flacidez, hinchazón y un largo etcétera que nos ronda la cabeza cada vez que nos ponemos crema tras la ducha, pero que vamos posponiendo por no se muy bien cuantos miles de razones: no tengo tiempo, no se cómo hacerlo, si total aun queda mucho… y un largo etcétera.

Es en esta época cuando nos lamentamos por no haber empezado antes y entonces como ya no da tiempo (o eso creemos) a perder 4 kilos en un mes comiendo sano pues nos lanzamos a la desesperación comenzando la dieta milagro que esté de moda en ese momento: la de las 500 calorías, la del sirope de arce, la alcachofa, plancha y lechuga… Lo cierto es que con estas dietas “quema grasas” no perdemos grasa, si no que perdemos una gran cantidad de líquido, nos deshinchan y hacen que creamos que en una o dos semanas hemos perdido 2 o 3 kilos, que si, que los perdemos, pero no son reales ya que cuando volvamos a comer y beber con normalidad pronto los recuperaremos pues nuestro cuerpo se rehidratará rápidamente.

En es este momento en el que se pronuncia la mágica expresión de: he tenido un efecto rebote. Este efecto no existe, es simplemente el hecho de haber vuelto a los hábitos anteriores que te han llevado a necesitar ponerte a dieta lo que ha originado que recuperes el peso perdido; si seguimos haciendo lo mismo, el resultado no será diferente. Si al hecho de no perder peso graso le añadimos las carencias nutricionales que nos pueden traer estas dietas, lo mejor es no hacerlas.

Comer 5 veces al día, hacer ejercicio de forma regular y mantener unos hábitos sanos y equilibrados es lo que nos hará perder la grasa que nos sobra de forma eficiente y segura. Milagros no se pueden hacer, pero sí que hay soluciones “rápidas” y sanas para bajar volumen, mejorar el aspecto de la piel, y notarnos la tripa más lana y ligera. ¿Cómo? Evita: fritos, exceso de hidratos refinados, lechugas de hoja dura, mucha carne, alcohol y azúcares. Toma: verduras sobre todo verdes, infusiones, bebe mucha agua y practica ejercicio.

Como os digo esto es una solución temporal y “superficial”, pero si lo que quieres es que estos resultados sean duraderos y, sobe todo, asegurándote de que cuidas tu salud, ponte ya en manos de un profesional.

¡Feliz destape chicas!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *