Maratón de Nueva York 2015 (Parte II)

¡Hola a todos!

Me ha costado mucho contar esta la segunda parte, no quiero que esto se acabe, desde los comienzos hasta el último metro del maratón ha sido un viaje muy bonito en el que he aprendido muchas cosas. Pero os dije que habría una segunda parte con la crónica de la carrera, y lo prometido es deuda.

Eran las 10:58 y empezaba a sonar el himno de los Estados Unidos para dar salida a nuestra oleada, la última, después de nosotros ya no saldría nadie más hasta el próximo año. Solo de volver a ese momento se me estremece el cuerpo, a pesar de no ser nuestro himno es un momento muy bonito. Después escuchamos el “nuestro”, New York New York, pensando en lo que nos espera por delante, y de inmediato nos dieron la salida. La maratón pasa por los 5 distritos/barrios de NY, y el cambio de uno a otro es a través de puentes, la panorámica de Manhattan desde el Verrazano y Queensboro era espectacular. Empezamos en Statend Island, de ahí a Brooklyn donde completamos la media maratón al llegar al puente que une este barrio con Queens. La mayor parte del recorrido es en Brooklyn y Manhattan, en Queens son unos 4 kilómetros y en el Bronx 2.

Salimos de Staten Island por el puente de Verrazano, mide unos 3 kilómetros, empezamos en cuesta, despacito pero con ritmo. Al salir del puente ya estábamos en Brooklyn, y aquí empezaba la animación y los grupos de música amenizando la carrera, era impresionante. Si la carrera de la Behobia me había dejado anonadada por la cantidad de gente que había en la calle esto era el doble, salvo en los puentes que solo podíamos pasar los corredores y el barrio judío de Brooklyn donde apenas había animación, el resto estaba a tope, se nota que para ellos es una fiesta y eso emociona.

Verrazano Bridge, Manhattan, the running closet

En la milla 3 ya había avituallamientos, agua y bebida isotónica, aunque no hacía mucho calor empezamos a beber, lo hicimos en todos los puntos, unos sorbitos, pero en todos. Intentaba alternar salvo cuando tocaban geles, que tomaba dos seguidos de agua. El momento avituallamiento era muy gracioso, al beber empezábamos la “reagrupación de grupo” y hasta estar todos juntos no recuperábamos la velocidad de carrera. Íbamos muy bien de ritmos, pero a mi en el kilómetro 15 me dió un vuelco la cabeza, y pensé que sólo lleva un tercio de carrera y no sabía si mis piernas lo conseguirían, intenté sacar esa idea de mi cabeza pensando en el apoyo que me estaban mandando desde España y lo conseguí.

Cada vez que veíamos una bandera o camiseta española o hispana saludábamos, con tal casualidad que me encontré con un argentino-­gallego, de Ourense, nunca se me había pasado por la cabeza hablar con alguien en gallego en medio de la maratón. En el kilómetro 18, en Williamsburg, había una bandera de España con el mensaje mensaje: “viva la madre me parió”; era Elena, la hija de Aurora, y su amigo Jose. Lo que hicieron fue irse moviendo para poder vernos en 3 puntos diferentes de la carrera, aunque teníamos animación de sobra ver alguien conocido sube el doble la moral.

La cosa pintaba bien, hasta que vi la pedazo de cuesta del puente de Queensboro, el que une Queens y Manhattan, sobre el kilómetro 25. En ese punto nos manteníamos juntos Petri, Aurora, Carmen y Misa como director de orquesta, les dije que tiraran, que yo necesitaba bajar ritmo, pero su respuesta fue que no me dejaban y que aflojábamos. La sensación que yo tenía era de que los cuádriceps iban cargados, como que me faltaba fuerza para tirar de ellos, reduciendo la velocidad y sufriendo un poco/bastante llegué al kilómetro 30, donde estaban Elena y Jose, y en el 31 estaba Soraya, mi entrenadora junto a Agus, que se metió en la carrera con nosotros, ella quería terminar con las chicas 🙂

 maratón de nueva york

Llegamos todos juntos hasta el Bronx, pero en el avituallamiento yo me quedé atrás, necesitaba bajar la velocidad, y Soraya se quedó conmigo. Fueron dos kilómetros que hice más despacio pero después ya volví a coger ritmo, los ánimos de Soraya fueron muy importantes. En el kilómetro 36, estaban Agus y Adrián esperándonos para ir todos juntos a la meta, con nosotras se quedó Adrián, y Agus se fue a buscar a Aurora y Petri. Por el kilómetro 37 volvimos a ver Elena, desde ahí hasta la meta había muchísima más gente, era espectacular, trataba de leer muchos de los carteles pero no daba tiempo, solo de volver a pensarlo, se me pone la piel de gallina 🙂

Los últimos kilómetros eran durillos, eran en cuesta o toboganes y ya mucha gente iba caminando, Soraya me decía: “Ana mira, mucha gente va caminando y tu sigues corriendo”. Yo estaba llena de energía, el problema eran las piernas, pero ya que había llegado hasta allí ya no podía parar.

maratón de nueva yorkEn Central Park, aqui es cuando piensas que estas levantando los brazos a tope, pero no

El último tramo me resultaba familiar, pero me parecía nuevo a la vez, no me lo podía creer, estaba en la milla 26, ya era mía la maratón y era lo único que se me pasaba por la cabeza, ¡YA ES MÍA!! Aquí solo quedaba correr bonito, mover los brazos y sonreír. Una vez que paramos abracé a Soraya y Adrián, fue muy bonito contar con su compañía y ayuda. Me saqué las fotos de rigor, recogí la bolsa de finisher, y un un plástico térmico para no coger frío hasta que cogiéramos el poncho, la verdad es que los “regalos” al cruzar la meta estaban muy bien.

maratón de nueva yorkCon Adrián, Soraya y mi medalla

Cuando recogimos los ponchos, vi a Petri, Misa, Aurora, Patri (que hizo el recorrido de Central Park) , Carmen y Agus, qué alegría al verlas, lo habíamos conseguido!!! Me dió pena no entrar con mis compis, pero los kilómetros que hicimos juntas fueron muy importantes para mi! Ya solo quedaba caminar hasta el hotel, no eran muchas manzanas pero había bastante gente en la calle y mis piernas estaba bastante cargadas. ¡Ni mi lesión de cintilla y cuádriceps, ni mis problemas de estómago se asomaron en toda la carrera!

maratón de nueva york

Una anécdota que me hizo mucha ilusión, faltando algo menos de un kilómetro me volví a encontrar con el Argentino­ Gallego que ya iba algo tocado, solo me salieron palabras de ánimo para él, que al escucharme volvió a arrancar. Y ya cuando habíamos recogido el poncho me saludó y me dijo que mis ánimos le habían servido de mucho. Una vez en el hotel me bajó todo el cansancio de golpe, me subió un pelin la fiebre y me traje un buen catarro para España, y los días siguiente mis agujetas fueron para recordar, igual que los videos bajando escaleras marcha atrás, pero mereció la pena!!

imagine, maraton de nueva yorkMedallas en el homenaje a John Lennon en Central Park, donde dimos un paseo con bicicleta para soltar las piernas

¡¡GRACIAS!!!

Gracias a Jana por darme la oportunidad de contar mi historia, a mis compis de Tigers, en especial a Petri y Aurora, grandes compañeras de entrenamiento, de carrera y sobre todo grandes personas; a Patri por ser la tractorista de referencia y animarnos, a Lale por los consejos y a mi tío Misa por ser él; a mis entrenadores, sobre todo a Soraya, por acompañarme esos últimos kilómetros, conseguiste que no me parase; a todas las personas que salieron a animarnos a la calle; y sobretodo a Elena, por entrar a animarme faltando 5 km para la meta, a todos los que me siguieron en directo desde aquí, me mandaron sus mensajes de animo y me han apoyado en esta “locura”, en especial a mi madre, mi hermano, mis tíos, Laura, Paula, Lore, Sil, Javier, Cristina,Gabi, Amador, el grupo WTF y el grupo Rosaleda Running (ahora  “Frena que se acaba”).

 ¡¡Gracias por todo el apoyo que me habéis dado durante este tiempo!!!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *