Tuludandasana, postura de la “T” para los amigos

¡Hola desde Riga!

Para quienes anden un poco pez en geografía, Riga es la capital de Letonia, un país báltico situado entre Estonia y Lituania. Durante décadas estos 3 países pertenecieron a la Unión Soviética hasta que en 1991 se declararon independientes. Si tenéis ya una edad como yo seguro que recordáis perfectamente este proceso de independencia retransmitido por televisión.

En Riga ahora mismo hace “fresco”, como diría mi padre. A los dos días de llegar supe qué es estar a -18 grados. Nunca antes había vivido algo así. De todos modos, los sitios -autobuses y taxis incluidos- están muy bien acondicionados para soportar bajas temperaturas por lo que no tengo sensación de frío casi nunca. Quizá un poco cuando estoy en la calle pero para algo vine preparadísima con mi “kit anti congelación” -botas con pelo, plumífero, camisetas y calcetines térmicos, bufanda-manta, gorro, guantes-. ¡Tardo 10 minutos en ponerme todo eso encima antes de salir a la calle y otros tantos para quitármelo!

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El río Daugava, que separa Riga en dos sectores, congelado

Voy a estar dando clases de Bikram Yoga aquí hasta marzo, así que ya os iré contando cosas sobre Riga. No me ha dado tiempo a patearme la ciudad porque llevo aquí una semana escasa pero lo poco que he visto me ha gustado mucho. Los alumnos son serios pero agradables y tienen ganas de aprender. Como en Noruega, en las clases predominan las mujeres; parece que los hombres letones aún no se han enterado de lo bien que sienta practicar Bikram Yoga. Démosles un poco más de tiempo.

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En Riga hay dos estudios de Bikram Yoga y yo doy clase en ambos

En el post anterior, el primero de 2016, empezaba hablando de los buenos propósitos que nos planteamos con el comienzo de cada nuevo año. Pero para que el propósito se materialice hay que darle forma y visualizarlo porque si no se quedará en una mera intención y nunca llegará a ser un objetivo conseguido. Pregunta capciosa: ¿Cuántos de vuestros propósitos siguen en pie a finales de enero?

En este post voy a retomar dos de los temas de los que hablé en el de hace unas semanas -buenos propósitos y fotos de la práctica de yoga- porque me vienen como anillo al dedo para hablar de la SÉPTIMA POSTURA de la serie de Bikram -y tercera de equilibrio sobre una pierna- y del concepto de VISUALIZAR.

TULADANDASANA, POSTURA DE LA “T” PARA LOS AMIGOS

Dura sólo 10 segundos, es la más cardiovascular de la serie y requiere de toda tu atención y de toda tu fuerza. Recuerdo lo durísima que me resultaba esta postura cuando empecé a practicar Bikram. El tiempo a veces puede ser muy relativo y para mí esos 10 segundos duraban una eternidad. ¿Seguro que eran sólo 10? Mi corazón palpitaba a mil por hora y me sentía agotada al terminar la postura, como si hubiera corrido muy rápido durante horas. Eso es lo más extraordinario de Tuladandasana: lo mucho que se consigue en tan sólo 10 segundos y sin salir de la esterilla. El corazón se acelera, trabaja intensamente y con la práctica se vuelve inquebrantable.

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Tuladandasana es un estiramiento hacia adelante y hacia atrás. Fuerzas en direcciones opuestas con el objetivo de alargar el cuerpo, algo así como una “sokatira”

Como ya dije en algún post anterior, un cuerpo activo y sólido es mucho más controlable que un cuerpo flácido. En esta asana es fundamental contraer la musculatura y no relajarla hasta el final. Pesarás mucho más si relajas tu cuerpo y acabarás perdiendo el control sobre él. Tuladandasana se traduce como “Poste en equilibrio” (“Balancing stick”, en inglés) y jamás he visto un poste blandito.

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Antes de entrar en la postura mantén la pierna de atrás un segundo en el aire con los dedos del pie en punta.

Al igual que en las otras dos posturas de equilibrio -“Frente toca rodilla” y “Arco en pie”-, lo más importante es que la pierna base sea una pieza sólida e irrompible. Ambas rodillas estiradas, caderas en línea, músculos contraídos, estómago dentro y brazos pegados a la cabeza durante toda la postura. Ésta es la alineación, no la pierdas. Y, por supuesto, no te olvides de respirar SIEMPRE por la nariz. Sigue respirando y no te muevas entre los sets. Tienes unos segundo para recuperarte antes del segundo asalto.

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El agarre de las manos es el mismo que en “Media luna”: entrelazas los dedos, liberas los índices y cruzas los pulgares. Las manos deben estar pegadas entre sí desde las muñecas.

En Tuladandasana tu mirada tiene que estar en el suelo siempre por delante de ti asegurándote de que la barbilla está lejos del pecho. Es una de las pocas posturas en las que no puedes mirarte en el espejo (si lo hicieras los brazos dejarían de estar en contacto con la cabeza y eso no puede pasar). De ahí que sea muy importante que la VISUALICES. Visualizarla te va a ayudar a hacer correctamente la postura. Creo que no tiene ningún sentido trabajar a ciegas y estirar por estirar. Imagina todo tu cuerpo paralelo al suelo menos la pierna que te sostiene. Quieres ser una letra “T” de perfil y sabes perfectamente cómo es una letra “T”. ¡Ve a por ella! No lo pienses, hazlo. “If you are late, it’s over”, dice el maestro Bikram. Y para no tener ninguna duda de que efectivamente eres una “T” sácate una o mil fotos haciendo la postura. Las fotos son excelentes herramientas de trabajo, jamás me cansaré de insistir en ello.

Y termino confesando uno de mis propósitos para este año: quiero correr mi primera Media Maratón. No sé aún ni cuándo ni dónde pero intuyo que será más en otoño que en primavera en algún país europeo. Quedan cabos sueltos por atar y mucho que entrenar pero ya he tomado la decisión y, sobre todo, ya he visualizado la meta. ¡A por esa Media!

¡Nos vemos en dos semanas!

Un abrazo fuerte.

Namaste.

 

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