Triángulo o Trikanasana, novena postura de la serie de Bikram

¡Sveiki!

Éste será el último post que escriba desde Riga, así que hoy saludo en letón para que no se diga que me voy de este país sin saber decir al menos “hola”. También sé cómo se dice “gracias” (paldies) y “buenos días” (labrït). Y ya. Lo siento, en 5 semanas es todo lo que he aprendido, este idioma es complicado. O quizá es que yo no le he puesto mucho empeño, también puede ser… El lunes me iré de aquí llevándome un bonito recuerdo además de las tres palabras en letón. Riga es una ciudad encantadora que me ha sorprendido muy gratamente. ¡Y no ha hecho tanto frío como pensé que haría!

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It’s the only posture in the world where you use 100% of your body, every muscle, joint, organ and major gland

Precisamente de sorpresas y de cosas complicadas hablé yo el otro día con Sabine, una alumna de Bikram Yoga Riga, que me dijo que la postura del Triángulo no es lo suyo. La conversación fue más o menos así; en inglés, por eso de que mi letón es limitado.

(Os pongo en antecedentes: llevaba unos días observándola y me había dado cuenta de que cuando llegaba el momento de hacer el Triángulo ella se sentaba. Esta vez le dije que intentara la postura. Hizo el primer set; en el segundo volvió a sentarse. Según me contó, lleva practicando Bikram (sólo) desde diciembre).

“- You need to try Triangle. If you don’t try it you will never know if you can do it and I’m sure you can do it. You’ll be surprised with the things you are able to do.

– I never do Triangle. This posture is not for me.

– Are you sure?

– Yes, I’m sure. I’ll do the rest of the postures but not Triangle.

– Why do you think Triangle is not for you?

– Because I DON’T LIKE IT!

– Oh, that’s why! So you don’t have a real problem, just an imaginary problem… Ok, don’t worry. Take your time. YOU WILL LIKE IT!”

Esto nos suena a todos, ¿verdad? Cuando algo nos cuesta mucho lo evitamos. No queremos sufrir -o salir de nuestra “zona de confort“- y, por lo tanto, decidimos que ese algo no nos gusta. Ya lo intentamos una vez y no funcionó. Solución: pasamos página y a otra cosa. “¿Por qué tengo que hacer precisamente esta postura que no me gusta? ¡Será por posturas!”, es lo que ha venido a decir Sabine. Pero ¿y si en lugar de conformarnos con el “esto no es lo mío” le damos otra oportunidad? Esta historia podría llamarse…

¡LAS SEGUNDAS (Y TERCERAS Y CUARTAS…) OPORTUNIDADES SIEMPRE FUERON BUENAS!

El Triángulo es una postura dura e intensa, eso nadie lo pone en duda, y a (casi) todos nos ha costado sudor -nunca mejor dicho- y hasta alguna lágrima poder hacerla. ¡Por algo está considerada la postura máster de la serie de Bikram Yoga! “Every posture up to this point has been preparation to do the Triangle posture”, dice el diálogo. Es dura, sí, pero tiene su recompensa. ¡Muchas recompensas, diría yo! El Triángulo fortalece los cuádriceps, los glúteos, los abdominales y los músculos del cuello; estira la columna, y abre las caderas, los hombros y el chakra del corazón; estimula los sistemas respiratorio y cardiovascular; reduce el estrés y la ansiedad; refuerza la concentración, la estabilidad, y la conciencia y aceptación de uno mismo. ¡Ahí es nada! En palabras del maestro: “Triangle is the key posture to bring faith back to the spirit”.

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El Triángulo es el espacio que queda entre el pecho y el muslo de la pierna doblada

Cuando yo empecé a practicar Bikram el Triángulo era peor que mi peor enemigo. Era eterna, sentía que no podía respirar, me dolía muchísimo el cuello y me fallaba la fuerza en las piernas. Algo muy común entre los que practicamos Bikram yoga es quitar la toalla y hacer la postura sobre la esterilla porque es más fácil “agarrarse” a la esterilla que a la toalla. Pero, queridos, eso es hacer trampa y, además, no merece la pena. Desperdicias un tiempo muy valioso que podrías invertir en fortalecer las piernas y en aumentar la flexibilidad de las caderas. Sé de lo que hablo, yo era de las que quitaba la toalla. Menos mal que tuve una profesora muy pesadísima que clase tras clase me recordaba que me estaba engañando a mí misma. Siempre le estaré agradecida; creo que si no hubiese sido por su insistencia el Triángulo seguiría siendo una tortura imposible para mí. Hoy la disfruto mucho y a veces tengo la sospecha de que cuando llega esta postura para algunos alumnos soy una profesora muy pesadísima. ¡Deben de ser gajes del oficio!

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Los hombros, escápulas y deltoides se estiran en direcciones opuestas y los brazos forman una línea perfecta. Quieres tocar los dedos del pie y también quieres tocar el cielo

No quiero extenderme mucho -el Triángulo da para largo- pero creo que para hacer bien esta postura es necesario cuidar algunos detalles:

– La distancia entre los pies tiene que ser lo suficientemente grande como para poder bajar las caderas y formar un ángulo de 90 grados con una de las piernas. Cuanto más largas tengas las piernas más GRANDE tendrá que ser esa distancia. Si no abres las piernas, no podrás sentarte aunque quieras hacerlo.

– Doblas una pierna y estiras completamente la contraria. Esa pierna es un poste sólido desde la planta del pie hasta la cadera, como en las posturas de equilibrio.

– El peso del cuerpo debe estar distribuido por igual en ambas piernas durante TODA la postura, manteniendo una simetría corporal y una fuerza simétrica. Tendemos a llevar más peso a la pierna doblada y nos olvidamos de la otra pierna.

– Las caderas siempre hacia adelante -pelvis abierta- y el torso hacia atrás -pecho abierto-, no al revés.

– La preparación de la postura (formar una “L” con la pierna doblada y bajar las caderas) es lo más complicado y puede llevarte bastante tiempo pero significa una cosa muy bonita: cuando tengas eso tendrás ya el 80% de la postura. Sólo te quedará hacer el movimiento de los brazos para formar el Triángulo.

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Es preferible quedarse en este punto de la postura que tratar de terminarla cambiando completamente la alineación. ¡Muchas veces menos es más!

– Siempre habrá un pie -el de la pierna estirada- que querrá levantarse del suelo y eso no puede pasar. La postura empieza en las plantas de los pies y los pies planos en la esterilla aportan estabilidad y firmeza.

– No te apoyes ni en el suelo ni en la rodilla; no lo necesitas, te sujetan unas piernas fuertes. Levanta el pecho, gira el cuello y el torso para que la barbilla y el hombro se toquen, e intenta alcanzar el cielo con las yemas de los dedos.

RESPIRA, RELÁJATE Y VIVE EN LA POSTURA.

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Si la alineación es incorrecta, la postura será incorrecta; si la alineación es correcta, la postura será perfecta. Olvida la profundidad y céntrate en la alineación. Ya sabes que lo importante no es lo que haces sino cómo lo haces

Ya termino. Y lo hago retomando el tema con el que he abierto este post: puede que las cosas sean complicadas pero creo sinceramente que hay que intentarlas. El Triángulo siempre va a ser una postura dura, eso no podemos cambiarlo. Lo que sí podemos cambiar es la manera de aproximarnos a ella. Evitar la postura no nos va a reportar nada bueno; en cambio, el proceso de intentar hacerla nos va a enseñar mucho de nosotros mismos, nos va a ayudar a conocernos mejor, y seguro que nos sorprendemos con los resultados. Paradójicamente, la postura que más se nos resiste es la que nuestro cuerpo y mente más necesitan, y su dificultad es directamente proporcional a la satisfacción que nos produce poder mantenerla. Es la FE de la que habla Bikram… CREE en ti porque una ACTITUD positiva siempre da resultados POSITIVOS.

Por cierto, le dije a Sabine que cuando llegue el día en que le guste el Triángulo me escriba para contármelo. Porque sé que ese día va a llegar…

La próxima vez escribiré desde Tallinn, Estonia. ¡Me voy en autobús al país de al lado!

Un abrazo fuerte.

Namaste 

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