Tadasana (árbol), Padangustasana (Postura de los dedos del pie) y mi nueva casa (Aarhus)

¡Hola!

Siguiendo con mi periplo por el norte europeo, me he venido a Dinamarca, un país al que le tenía muchas ganas desde hacía tiempo. Estoy en Aarhus, la segunda ciudad más grande de Dinamarca después de Copenhague y me está pareciendo un lugar fantástico.

Me encanta esta calle y todo lo que hay en ella

Tiene un casco antiguo de lo más interesante que combina de maravilla con llamativos y originales edificios modernos; está llena de bonitos cafés, de tiendas monísimas “muy de diseño danés” y de bicis, muchas bicis. Dame una bici y ponme el mar delante, y me haces feliz seguro. Y si, además, cada día puedo probar un pan diferente para qué quiero más. ¡Qué rico está el pan en esta ciudad y qué triste sería la vida sin pan!

Total, que llevo dos semanas aquí y sí, lo confieso, estoy completamente enamorada de Dinamarca y de los daneses. ¡Buena gente los daneses! Sonríen todo el rato y siempre están dispuestos a ayudar a una española recién llegada. Si ya tenéis las vacaciones organizadas para este año, venid el que viene, que Aarhus será Capital Europea de la Cultura y estoy convencida de que tendrá mucho que ofrecer.

Estoy dando clase en el único estudio de Bikram que hay en Aarhus, un estudio pequeñito con una sala muy grande, muy blanca y muy luminosa. ¡Me encantan las salas de yoga con ventanas! Una vez más, ganan las mujeres por goleada aunque la semana pasada varios hombres se atrevieron a hacer su primera clase y parecían contentos al terminarla. Ya veremos si vuelven. Uno de ellos me dijo que era zurdo y me preguntó si eso supondría algún problema. “No, claro que no -le contesté- pero has de saber que hay posturas que primero se hacen hacia un lado y después hacia el otro, y que el primer lado siempre es el derecho”. Y ahora pregunto yo…

¿CUÁL ES TU LADO BUENO?

Qué distintos son el lado derecho y el lado izquierdo de nuestro cuerpo, ¿verdad? Siempre hay uno bueno y otro menos bueno, como el perfil de la cara; uno siempre es más fuerte y más habilidoso que el otro y, por lo tanto, una postura nos sale mejor de un lado que del otro. No sé si os habéis dado cuenta de que casi todas las posturas de Bikram que se practican de pie tienen dos lados. Siendo más concreta, todas menos dos: Utkatasana y Dandayamana Bibhaktapada Paschimotthanasana o lo que es lo mismo, la segunda y la octava postura de la serie (y, por supuesto, también el doblamiento hacia atrás y hacia adelante después de la Media Luna por motivos obvios).

Éstas son las dos últimas posturas de pie, undécima y duodécima respectivamente. El Árbol o Tadasana a la izquierda y Postura de los dedos del pie o Padangustasana a la derecha. Una aclaración: van juntas porque en el primer set se hace el Árbol y en el segundo la Postura de los dedos del pie aunque quien lo prefiera o no se sienta preparado para ello puede repetir el Árbol. En esta foto ambas muestran mi lado menos bueno porque en ambas la pierna de apoyo es la izquierda y, como soy diestra, me mantengo mejor sobre la derecha.

La mayoría de lo seres humanos somos diestros, es decir, espontáneamente utilizamos más el lado derecho y, por lo tanto, lo desarrollamos más. Parece ser que esto se debe a que el hemisferio izquierdo del cerebro, que ejerce control sobre el lado derecho del cuerpo, es el predominante. Es lo que se conoce como LATERALIDAD. De todos modos, no estamos hablando de una ciencia exacta y cada persona es un mundo. Nadie mejor que uno mismo conoce su cuerpo.

Como su propio nombre indica, al hacer esta postura eres un árbol así que siéntete como tal: sólido, fuerte, estable, alto. Empiezas a crecer en la planta del pie -plana y recta en el suelo- y no sabes muy bien dónde terminas de hacerlo por eso de que cada día puedes estirarte un poco más. Imagina en todo momento que alguien tira de ti hacia el cielo, es la sensación que debes tener. Mirada fija al frente -recuerda que tus ojos son tu equilibrio-, hombros y caderas alineados, estómago dentro, caderas ligeramente hacia adelante y torso ligeramente hacia atrás, columna recta y rodillas en línea, si no es hoy quizá sí en el futuro de tal manera que si te miro de perfil sólo vea una rodilla.

Sujeta siempre el pie por dentro para mantener el hombro abierto y si el pie se mantiene por sí solo a la altura de la ingle junta las manos en el centro del pecho en posición de oración o namaskar. Nunca olvidaré mi shock cuando en las primeras clases me dijo la profesora que intentara alinear los hombros. ¡Imposible, uno quedaba mucho más alto que el otro! Menos mal que con los años y la práctica mi escoliosis ha remitido y ahora sí, mis hombros están a la misma altura. ¡Tengo tanto que agradecerle al yoga!

Como ya he dicho antes, en el segundo set de Árbol puedes repetir lo que hiciste en el primer set -procurando profundizar en la postura para que la segunda parte no sea igual que la primera- o puedes intentar Padangustasana. Yo suelo animar a los alumnos a que intenten bajar aunque no consigan hacer la postura completa. Las posturas de yoga se construyen paso a paso y en yoga, como en la vida, no es todo blanco o negro; hay una fascinante escala de grises en medio dispuesta a ser experimentada.


Fija esta vez tu mirada en el suelo por delante de ti y baja en ángulo de 90 grados, o sea, con la columna recta y la barbilla fuera del pecho, y sin doblar la pierna base. Estira los brazos y sólo cuando toques el suelo con las manos dobla la pierna que te sujeta y baja las caderas.

En esta ocasión, la base de la postura no es la planta sino los dedos del pie por lo que el equilibrio se complica. Vuelves a estar de puntillas, como en la segunda postura de la serie, y vuelves a querer tocar el cielo con la cabeza porque, al igual que el Árbol, la Postura de los dedos del pie es un constante estiramiento, una tracción hacia arriba. Hombros, rodillas y caderas en línea, y columna en el centro para que el cuerpo esté perfectamente simétrico. No te sientes en el talón -eso sería colapsar-, estira la columna y recoge el ombligo utilizando la fuerza de la zona abdominal. Si puedes, termina poniendo las manos en namaskar.

Nuestro cuerpo es asimétrico y no pasa nada porque así sea pero durante la práctica de yoga debemos buscar una simetría corporal y trabajar siempre de manera simétrica. Si nos preocupamos por alinear perfectamente el cuerpo será mucho más sencillo mantener el equilibrio en las posturas de equilibrio y si usamos la fuerza simétricamente -en las posturas en las que tiramos para estirar- evitaremos desequilibrar el cuerpo y, de paso, posibles lesiones.

Sé consciente de cuál es tu lado fuerte y actúa en consecuencia, es decir, que el fuerte espere al débil para que ambos hagan el viaje juntos. Una vez más, no tengas prisa porque el tiempo que dedicas a pulir detalles siempre será un tiempo bien invertido.

Y con esto ya no canso más, como diría mi señor padre. Voy a seguir descubriendo Aarhus en bicicleta y os lo cuento en el siguiente post.

¡Nos vemos pronto!

Un abrazo fuerte.

Namaste 

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