Cómo prevenir y tratar las patologías del suelo pélvico

¡Buenos días chicas!

¿Cómo va la vuelta tras el puente de diciembre? Hace nada estábamos hablando de los nuevos retos de septiembre y sin darnos cuenta ya estamos casi pensando en los buenos propósitos del nuevo año. Cómo pasan los meses…

Pues bien, ya metidos en la temporada en cuanto a carreras se refiere, este fin de semana tenemos una cita en la carrera de las empresas, y con la San Silvestre cerraremos el año como se merece. Y a partir del uno de enero empezaremos la preparación para la media maratón de Praga, ya os iré contando más detalles… ¡Se avecinan unos meses duros de entrenamientos!

Sal Silvestre, Nike, 2015

Hace unas cuantas entradas, explicamos qué era el suelo pélvico, cómo funcionaba y cómo se dañaba al correr (leer post). Hoy vamos a explicar algunas de las patologías de suelo pélvico más frecuentes en las mujeres.

Las incontinencias urinarias no son una enfermedad que pongan en peligro la vida de las mujeres, pero si deterioran mucho la calidad de vida de quien la padece, reducen su autoestima y merman su autonomía.

Patologías de suelo pélvico

En el siguiente cuadro podemos observar cómo se distribuyen las diferentes patologías de suelo pélvico en función de la edad:

iu femenina

Incontinencia urinaria de esfuerzo (IUE)

es uno de los problemas más frecuentes que sufrimos las mujeres. Entorno al 50% de las consultas por incontinencia son de este tipo. La IUE es la pérdida involuntaria de orina al hacer un esfuerzo, ejercicio, toser o estornudar. 

¿Por qué se produce? 

Se produce por un debilitamiento de los músculos del suelo pélvico siendo incapaces de cerrar totalmente la uretra para retener la orina y en menor medida se debe a fallos estructurales en el esfínter uretral. 

¿Quién la padece?

Una de cada cuatro mujeres padecerá IE en algún momento de su vida. Está asociada al ejercicio de impacto, a los embarazos y los partos (pero las cesáreas no deben ser una elección por este motivo). 

Pueden sufrirla también mujeres jóvenes, y es más frecuente si además fumas, tienes sobrepeso o alguna enfermedad respiratoria crónica, como alergias que provocan numerosos episodios de tos. 

Incontinencia urinaria de urgencia (IUU)

Consiste en la pérdida involuntaria de orina asociada a una necesidad imperiosa y repentina de orinar.  

Cuando nuestra vejiga se va llenando y alcanza una determinada cantidad, el detrusor que es un músculo que rodea la vejiga, se contrae para “mandar” al cerebro la sensación de ganas de ir al baño. Cuando este proceso de contracción se ve alterado, se produce la incontinencia de urgencia: el detrusor se contrae aun sin tener la vejiga llena, produciendo unas ganas muy fuertes de ir al baño.

¿Qué síntomas produce?

Las personas que sufren IUU ven aumentado el número de micciones tanto de día como de noche. La normalidad, con una ingesta de líquidos de no más de 2 litros al día, ronda entorno a las 8 micciones diarias, sin tener que levantarse por la noche. Las pérdidas siempre van acompañadas de ese deseo repentino e incontrolable de hacer pis.

¿Quién la padece?

Es más común en mujeres que sufren infecciones urinarias de forma repetida, en mujeres que tienen un descenso muy importante de estrógenos en la menopausia, en aquellas intervenidas quirúrgicamente de la vejiga, etc.

Podría darse una tercera forma de incontinencia, que sería una combinación de las dos anteriores, la incontinencia urinaria mixta. 

Cualquiera de estas patologías tiene solución. En la mayoría de los casos completamente y en los más complicados, al menos se mejora de manera muy significativa tanto los síntomas como la calidad de vida de las mujeres. 

En nuestra sociedad, donde los anuncios de compresas para las pérdidas de orina nos bombardean a todas horas, nos confunden y nos hacen creer que es un proceso normal en la vida de las mujeres. Pero esto es rotundamente falso. Es frecuente, como ya hemos visto, encontrar mujeres que sufran estos problemas en algún momento de sus vidas, pero que sea frecuente no implica que sea lo normal ni que debamos vivir con ello. 

Desde aquí os animo a que consultéis, tiene tratamiento desde la fisioterapia y en ocasiones va acompañado también de tratamiento farmacológico. 

Cada caso requiere de un tratamiento individual y adaptado a cada mujer, con cambios de hábitos sencillos y llevaderos. 

Los famosos ejercicios de kegel se quedan muy cortos para solucionar de verdad este tipo de patologías. Igual que para mejorar el rendimiento deportivo es bueno ponerse en manos de un entrenador profesional y cualificado, para este tipo de casos debemos hacer lo mismo. Un buen urólogo y un buen tratamiento de fisioterapia especializado puede cambiaros la vida. 

Nos vemos en menos de dos semanas que con el puente, esta entrega se ha retrasado unos días. 

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