Savasana. Simplemente estar

¡Hola!

Muy cerca de donde vivo en Aarhus hay una biblioteca pública estupenda a la que voy mucho. Es un espacio inmenso distribuido en varias alturas y con unos enormes ventanales que hacen que todo se llene de luz. Está abierta todos los días y siempre hay gente. Algunos vienen a leer o a ver una película, otros a comer o a tomar sólo un café; los niños juegan, los estudiantes estudian. Y los hay que prefieren simplemente estar. En este momento yo misma estoy allí -aquí- escribiendo este post sentada en un sillón rojo. Escucho la música que está tocando una orquesta y veo el mar. Pocas cosas hay que valoro más que dedicarme tiempo, disfrutar de mi tiempo y vivir ese tiempo de una manera tranquila y relajada.

 27.000 metros cuadrados para hacer lo que te apetezca

YO, MI, ME, CONMIGO

“Necesito estar sol@ ¡Necesito tiempo, mi tiempo!”. ¿Conocéis esta sensación, verdad? Las 24 horas que tiene un día parecen muchas y muy largas pero la realidad es que pasan sin darnos cuenta y en la mayoría de los casos sin dedicarnos ni unos minutos a nosotros mismos. Parece que desear estar solo es un acto egoísta y que haya que pedir perdón cada vez que se te ocurre elegir la soledad como estado temporal. Perfecto, si se le quiere llamar egoísmo, adelante; bienvenido sea ese egoísmo bueno que contribuye a que te sientas bien y no perjudica a nadie. El hecho de que seamos seres sociales no significa que tengamos que estar constantemente rodeados de gente. Es cierto aquello de “Para estar bien con los demás es necesario primero estar bien con uno mismo” y para estar bien con uno mismo es necesario dedicarse tiempo porque esto es un proceso y un aprendizaje y como todos los procesos y aprendizajes requieren, una vez más, tiempo. La práctica de yoga es, sin duda, una buena manera de aprender a estar con uno mismo.

Postura de montaña

“Ya estás aquí; permanece aquí contigo durante 90 minutos, es TU TIEMPO. Deja fuera todo lo que no seas tú, tu cuerpo y tu mente. RESPIRA. Mírate en el espejo, relaja la cara y los hombros, deja que los brazos caigan a ambos lados de tu cuerpo, gira las palmas de las manos ligeramente hacia adelante, mantén el cuerpo erguido y siente los pies sobre la esterilla. Sé consciente de quién eres y de dónde estás”. Yo suelo empezar las clases que enseño diciendo esto o algo muy parecido a esto. Es muy normal que los alumnos vengan al estudio después de trabajar o de estudiar o de lo que sea que hagan. Algunos de ellos llegan acelerados, por lo que necesitan tomarse unos segundos para desacelerar y empezar a respirar. Y es que a practicar yoga se empieza respirando del mismo modo que a correr se empieza caminando. Sólo dando los primeros pasos llegarás a dar zancadas. El acto de respirar es algo tan propio del ser humano, tan mecánico, que muchas veces se nos olvida que estamos haciéndolo y, es más, que debemos hacerlo.

Como ya sabéis, en una clase de Bikram Yoga se hacen dos sets de cada postura y tanto entre sets como entre posturas hay unos segundos de quietud. En la serie de pie durante esos segundos hacemos la Postura de montaña -la de la foto que está más arriba- y en la serie de suelo hacemos la Postura del cuerpo muerto.

SAVA (SHAVA)=CADÁVER / ASANA=POSTURA /  

Savasana es la postura número 13 de la secuencia de posturas de Bikram, la primera de la serie de suelo y la más mental de todas. Es la que te indica qué relación tienes con tu mente: si sois muy buenas amigas todo fluirá de maravilla; en cambio, habrá problemas si no os lleváis bien. Savasana es una postura más, no es tumbarse en el suelo de cualquier manera (igual que la Postura de montaña no es estar de pie de cualquier manera) y, como el resto de posturas, tiene una alineación concreta: los talones se tocan, los pies caen relajados a ambos lados; brazos a lo largo del cuerpo sobre la esterilla, palmas de las manos hacia el cielo; la cabeza debe estar recta, la barbilla sensiblemente hacia el pecho, los ojos abiertos. Mirada suave y fija en un punto entre la pared y el techo; cara relajada; respiración nasal, profunda y lenta. Concéntrate en tu respiración. No cierres los ojos porque te olvidarás de que estás aquí (puede incluso que te duermas) pero tampoco busques nada con la mirada porque hacerlo supone siempre cierta tensión y requiere un esfuerzo, y necesitas toda tu energía para las posturas que quedan. Esto último es aplicable también a la Postura de montaña. No es el momento de mirar hacia los lados para ver qué hacen tus compañeros de práctica ni de mirar al profesor. Has venido a clase a estar contigo mismo, recuérdalo. Es TU momento.

La primera Savasana, justo después de Tadasana/Padangustasana (podéis leer el post sobre estas posturas aquí), dura entre 2 y 3 minutos; las que se hacen entre sets y entre posturas, tan sólo 20 segundos. Y la final, la que cierra la clase, puede durar lo que cada uno quiera. Concédete el tiempo que necesites y sólo cuando estés preparado abandona la sala. Puedes cerrar los ojos si lo prefieres y separar los pies para estar más cómodo. Nunca des por terminada tu práctica sin la Savasana final; tu cuerpo y tu mente merecen un descanso.

Es fundamental ir directamente a Savasana al salir de cada postura. Te giras, te tumbas y ya estás en Savasana, pasando del máximo esfuerzo a la máxima relajación en escasos movimientos. En México había un alumno que siempre me daba la sensación de que tardaba mucho en tumbarse. Un día conté los segundos que se tomaba. ¡15, tardaba 15 segundos! Creo que no son necesarios tantos… Yo siempre digo que éste es el único momento en el que está permitido “correr” en una clase de Bikram. Procura entrar a Savasana enseguida, tu cuerpo tendrá más tiempo para asimilar lo que acabas de hacer -en Savasana es cuando el cuerpo recibe realmente los beneficios de cada asana- y para recuperarse antes de la siguiente postura.

Y procura también alternar los giros a Savasana: si en una ocasión te giras hacia la derecha, hazlo hacia la izquierda la siguiente vez. Tendemos a hacer las cosas del mismo modo siempre utilizando más un lado que el otro del cuerpo (de esto hablé también en el post anterior dedicado a Tadasana/Padangustasana). Durante esos 20 segundos no te muevas, no pienses. Olvídate de lo que acabas de hacer, es el pasado; no te anticipes a lo que vas a hacer a continuación, es el futuro. Tan solo respira y quédate aquí, en el presente.

  Savasana boca abajo

Hay 4 posturas de la serie de suelo que se hacen boca abajo, sobre el estómago, ya llegaré a ellas. En esos casos entre los sets miramos primero hacia la derecha y luego hacia la izquierda. De nuevo, mirada suave, barbilla lejos del hombro para que el cuello quede recto y oreja plana en la esterilla. Debemos ver siempre la cabeza de las personas que practican a nuestro lado respetando su intimidad. Mirar directamente a la cara a alguien en esos momentos de descanso y relajación podría resultar violento. Lo pies quedan justo al contrario que boca arriba: los dedos gordos se tocan, los talones caen a los lados.

Estas son las distintas posiciones de los pies en Postura de montaña, Savasana boca arriba y Savasana boca abajo

TÚ CONTROLAS TU MENTE, TU MENTE CONTROLA EL CUERPO

Ya hemos visto que Savasana es una postura más con una alineación propia pero ¿qué más es Savasana? Savasana es control mental y físico. Savasana es descanso, relajación, paz, calma, silencio; es ausencia de ruido, de tensión, de estrés. Es también presencia, consciencia, conocimiento. Es sentir(se), observar(se), escuchar(se). Es respirar y estar con uno mismo. Es no hacer nada o, más bien, es HACER NADA. Savasana es la PRÁCTICA de la QUIETUD. Quietud física y mental; nada que hacer, nada que pensar. ¿Fácil? Aparentemente, sí. Sólo aparentemente.

Y esto es todo, amigos. Nos vemos en dos semanas y os cuento qué tal me fue en la carrera Wings for Life World Run que se celebra este domingo 8 de mayo a la misma hora en varias ciudades del mundo, entre ellas, en Aarhus. ¿Hay alguien por ahí que la corra en Valencia? ¡Correremos por los que no pueden correr!

Un abrazo fuerte.

Namaste

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