¿Pronas o supinas? Aprende a identificar tu pisada y evita las lesiones típicas del corredor

¿Qué tal chicas? ¿Cómo van esas vacaciones? Cuando leáis esto yo estaré disfrutando de las mías, pero no quería faltar a mi cita con vosotras.

Como dijimos en el último post,  hoy vamos a hablar de los tipos de pisada que hay. Me atrevería a decir que todos los que estáis leyendo esto y yo misma hemos ido alguna vez a comprar unas zapatillas nuevas y nos han preguntado si pronamos o supinamos, pero mi experiencia me dice que es algo que no está tan claro como parece. Pues bien, hoy quiero que entendáis qué significa cada una y cuáles son las lesiones más frecuentes asociadas a cada una de ellas, lo que no quiere decir que esto sea una regla que se cumpla siempre. 

Tipos de pisada: neutra, pronadora y supinadora

Una pisada neutra, en sentido fisiológico, consta de tres fases: un contacto en la primera fase del apoyo con el talón supinado, una pronación en la fase media para adaptarse al terreno y, en la última fase, la de propulsión, una nueva supinación del pie colocarse “recto”. 

De forma fisiológica el pie tiende a pronar y supinar como ya hemos visto en cada una de sus fases, pero cuando esta prono-supinación sobrepasa los límites fisiológicos puede dar problemas y es algo que conviene corregir, las lesiones que se puede producir van más allá del pie. Una pisada pronadora es aquella en la que el pie sufre un derrumbamiento hacia el interior, es decir, el apoyo del peso del cuerpo se produce en la parte interna del pie, provocando una rotación interna de rodilla y cadera. 

Este tipo de corredor tiende a tener un pie aplanado, y tanto la rodilla como la cadera rotan hacia el interior, algo que puede afectar al ligamento lateral interno, en la inserción de la cintilla, lo que se conoce como síndrome de la cintilla iliotibial, puede provocar dolor en el tendón rotuliano por perder la alineación de la rótula, problemas de menisco, dolor en la zona de la tibia (la conocida periostitis), dolor en la cadera y dolor en la zona lumbar de la columna.

Como podéis ver, un mal apoyo con el pie, puede provocar lesiones en zonas muy alejadas y cuya causa es conveniente corregir para evitar que la lesión vuelva a aparecer. Es mucho más frecuente encontrar un pie pronador que supinador. Alrededor del 60% de los corredores somos pronadores, pero no todos vamos a sufrir este tipo de lesiones, aunque podríamos decir que tenemos más papeletas.

El corredor supinador por el contrario, es aquel que apoya con la parte externa del pie, provocando una rotación externa tanto de la rodilla como de la cadera. Este pie tiende a tener una estructura mucho más rígida que se adapta peor a las irregularidades del terreno, por lo que puede sufrir con más frecuencia esguinces, fracturas por estrés, tendinitis en los músculos peroneos y dolor en la rodilla, tanto por la parte interna como externa.

Este tipo de pisada es mucho menos frecuente, entorno a un 10% de los corredores únicamente son supinadores. Aquí os dejo una foto del desgaste típico de la zapatilla según la pisada. 

 

Espero que os haya quedado un poco más claro el tema de la pisada. Poco a poco iremos explicando cada una de las lesiones que hemos mencionado. 

¡Hasta dentro de dos semanas y feliz verano!

*Créditos imágenes: Asics y Blogavista.es

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *