Primera postura de la serie: la Media Luna con Pinza (Ardha Chandrasana con Pada Hastasana)

¡Hola a tod@s!

Sigo en Cork rodeada de simpáticos irlandeses. Aún me quedan tres semanas aquí antes de volver a Madrid. Está siendo un agosto fresco y lluvioso pero muy gratificante. Viajar siempre es una experiencia bonita, ¿verdad?

Cork es una ciudad llena de puentes porque por ella pasa el río Lee

El verano se va acabando ya (¡ay!) pero llega septiembre y con él los buenos propósitos. Es el momento de retomar las actividades que abandonaste allá por junio, cuando cambiaste el gimnasio por la cerveza en una terracita, o de empezar algo nuevo, de probar algo que no has hecho nunca. ¿Y si te animas con el Bikram Yoga?

¡No pienses, hazlo!

Ya os hablé del Pranayama, ejercicio de respiración que abre una clase de Bikram. Hoy dedicaré el post a la primera postura de la serie, la Media Luna con Pinza (Ardha Chandrasana con Pada Hastasana), una postura que en realidad son cuatro: doblamiento hacia la derecha, hacia la izquierda, hacia atrás y hacia adelante. Como el tema da para largo, voy a centrarme por ahora en las dos primeras partes y ya hablaré de las otras dos el próximo día.

El objetivo de la Media Luna es abrir el cuerpo y empezar a calentar la columna vertebral, preparándola para el resto de la serie. Lo peor que puedes tener en yoga es prisa, mucho menos al comienzo de la práctica. Tómate con mucha calma esta primera postura porque el cuerpo necesita un poquito de tiempo para despertar. Como bien dice el maestro Bikram: “Please, be careful, your spine is not warmed up yet”. Sólo tenemos una columna vertebral y nos tiene que durar toda la vida así que ¡a cuidarla!

ANTES DE EMPEZAR

Antes de entrar en la postura es importante alinear el cuerpo. Pies juntos, dedos y talones tocándose. Piernas activas, caderas ligeramente hacia adelante. Pecho abierto. Peso del cuerpo en los talones. Sin espacio entre los brazos y la cabeza.

Durante toda la postura los pies deben estar pegados al suelo (¡utiliza el suelo, siéntelo!) y los brazos pegados a la cabeza. ¡Lo que me costó a mí estirar los brazos! Aún recuerdo a mi profesora Paloma diciéndome: “¡Itziar, no bajes los brazos!”. Me resultaba imposible mantenerlos arriba más de unos segundos, me dolían tanto los hombros… ¡Pero lo conseguí! Y si yo puedo, todo el mundo puede, en yoga no hay nada imposible.

Entrelaza los dedos de las manos, libera los índices y cruza los pulgares

Si las manos están juntas desde las muñecas es más fácil mantener los brazos estirados y en contacto con la cabeza. Al separar las manos los codos se doblan y acabamos pareciendo un danzante de jota. Y con todos mis respetos a la jota, esto no consiste en bailar sino en estirar.

DOBLAMIENTO HACIA LA DERECHA

Se trata de estirar, no de dejarse caer. Preocúpate de la alineación más que de la profundidad. Da igual que bajes mucho o poco, lo importante es que sientas el estiramiento en el lado izquierdo del cuerpo, desde las yemas de los dedos hasta la punta de los pies

Es más o menos normal sentir molestia en las lumbares al hacer esta postura o después de hacerla. Eso significa que hemos dejado de estirar, que hemos relajado el cuerpo. El cuerpo relajado pesa más y ese peso lo sufren las lumbares. Mete el estómago, aprieta los glúteos y contrae los cuádriceps para proteger la espalda baja. ¡Mucho cuidado con las lumbares, son delicadas! Mantén una perfecta línea recta durante toda la postura, sin caerte hacia adelante o hacia atrás. Imagina que estás entre dos paredes, eso te ayudará.

DOBLAMIENTO HACIA LA IZQUIERDA

Mantén el pecho arriba, el pecho abierto para poder respirar. Cada vez que exhales podrás bajar un poquito más. La respiración y la gravedad siempre tienen que jugar a tu favor

Es fundamental usar las caderas en la Media Luna. Estiras los brazos hacia un lado y empujas las caderas hacia el lado contrario, creando fuerzas en direcciones opuestas. Cuanto más trabajes esas fuerzas opuestas, un concepto que se repite a lo largo de toda la serie de Bikram, más lejos llegarás en tu práctica. Es más cómodo y más fácil no hacerlo pero ¿quién dijo que fuera fácil?. En palabras de Bikram: “Sólo hay un camino posible: el camino correcto, el camino más duro”.

He de confesar que durante bastante tiempo le tuve mucha manía a esta postura. ¡Era durísima! Sólo quería que pasara cuanto antes para poder olvidarme de ella. Con el tiempo aprendí que ese pensamiento no me iba a traer nada bueno -¡Es absurdo “enfadarse” con una postura de yoga!- y poquito a poco empezamos a reconciliarnos. La reconciliación dio lugar al cariño y éste al amor absoluto.

¡Adoro la Media Luna! La sensación al hacerla es maravillosa. Y gracias a ella he conseguido tener una cintura monísima 🙂 To be continued…

Un abrazo fuerte.

Namaste

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