Mi amiga la pared

Un día le escuché decir a Isabel del Barrio: “Quien tiene una pared tiene un gimnasio” y pensé: “¡Sí, es verdad!”. Seguro que muchos de vosotros ya conocéis a Isabel. Es trialeta y entrenadora personal, y derrocha vitalidad y buen rollo por los cuatro costados. Pura inspiración de mujer (@onmytrainingshoes). Sus palabras me encantaron. Y es que muchas veces nos autoconvecemos de que no podemos hacer ejercicio por no tener un gimnasio cerca cuando en realidad se necesita muy poquito para ponerse en movimiento. El “ya me gustaría pero…” es sólo una bonita excusa que nos repetimos a nosotros mismos hasta llegar a creérnosla. Algo tan común y tan accesible como una pared puede ser una magnífica máquina de entrenamiento.

Pues bien, con su permiso le robo la frase a Isabel, la llevo al terreno del yoga y digo: “Quien tiene una pared tiene una amiga”. Una amiga de las de verdad. Leal, fiel, honesta y sincera. Una amiga que siempre está ahí para apoyarte, animarte y ayudarte pero que también te dice y te hace ver aquello que en ocasiones no quieres ni ver ni escuchar. Es esa amiga que no tiene ningún problema en decirte a la cara “vas por el camino equivocado”, “todavía no estás preparada”, “así no” y hasta el chirriante “te lo dije”. ¡Como la vida misma! Y del mismo modo que esa amiga forma parte de tu vida -tanto que no concibes tu vida sin ella- la pared debe formar parte de tu práctica de yoga, así que si todavía la pared y tú no sois amig@s te aconsejo que empecéis a intimar hoy mismo.

ÉSTE PUEDE SER EL COMIENZO DE UNA HERMOSA AMISTAD…

Creo que la mejor manera de enseñaros lo valiosa que puede llegar a ser una pared es mediante fotos. Las que vais a ver a continuación son sólo una pequeña muestra de mi práctica pero las posibilidades son infinitas. Deja que tu imaginación vuele y sé creativ@.

Apertura y estiramiento de los hombros y del pecho

Tú decides a qué distancia te colocas de la pared. Seguramente al principio necesites alejarte más; con la práctica podrás pegar completamente el pecho a la pared como harás luego en el suelo. Como siempre, el cuerpo necesita tiempo para reconocer movimientos nuevos, por lo que ten cuidado las primeras veces, los hombros pueden quejarse un poco. Respira profundamente por la nariz y siente la apertura de los hombros y del pecho con cada exhalación. Haz este estiramiento durante unos minutos todos los días y verás cómo funciona.

Apertura y estiramiento de las caderas (primera parte)

Hay posturas que no podemos llegar a hacer porque no tenemos las caderas suficientemente abiertas. Me viene a la memoria el Triángulo de la serie de Bikram (podéis leer el post que escribí sobre él aquí). Para algunas personas resulta muy difícil preparar esta postura no porque les falte fuerza en las piernas sino porque les falta flexibilidad en las caderas. ¿Solución? Le pedimos de nuevo ayuda a nuestra simpática amiga la pared. Cuanto más cerca estés de ella mayor será el estiramiento, lo notarás perfectamente en las ingles.

Quizá recordéis el post que escribí sobre Yin Yoga hace unos meses (podéis volver a leerlo aquí). Retomo este tema porque la mayoría de las posturas de Yin Yoga son estupendas “abridoras de caderas”, por lo que si tu problema es que tienes las caderas cerradas, además de utilizar la pared, deberías practicar este estilo de yoga. Echadle un ojo a la web www.yinyoga.com, encontraréis mucha información sobre “El yoga tranquilo”.

Apertura y estiramiento de las caderas (segunda parte)

Que levante la mano quien no soñó alguna vez con ser Eva Nasarre y hacer el spagat como ella. Si eres de mi generación, es decir, si rondas los 40 quisiste parecerte a la Jane Fonda “made in Spain” fijo, calentadores incluidos. La versión oficial es que de pequeña se es mucho más flexible que de mayor; mi versión es justamente la contraria. Por más que lo intenté jamás conseguí parecerme ni un poquito a la Nasarre pero, mira tú por dónde, ahora, a mi edad, sí puedo hacer el tan ansiado spagat. ¡Nunca digas nunca y practica yoga porque el yoga te hará flexible!

Urdhva Mukha Paschimottanasana

Subir las piernas y apoyarlas en la pared viene genial para la circulación pero si además haces el esfuerzo de acercar el torso a las piernas fortalecerás el abdomen, y llegará el día en que te cierres como un libro y mantengas el equilibrio sin problema. Torso fuerte, piernas activas y dedos de los pies queriendo tocar el cielo, y voilà, ya lo tienes.

Doblamiento hacia atrás

¿Te da miedo doblarte hacia atrás? ¿A tu columna no le gusta doblarse hacia atrás? Primero quítate ese miedo -¡bloqueos fuera!- y luego enséñale a tu columna a doblarse hacia atrás. Te prometo que acabará gustándole; es más, le gustará tanto que querrá doblarse hacia atrás todos los días. En ambos casos –eliminación de miedo y aprendizaje “columnil” (perdón por esta patada al diccionario)- la pared va a ser, una vez más, tu aliada. Va a ser tu soporte y te va a ayudar a avanzar, sólo tienes que deslizar las manos por ella hasta llegar al suelo. Como ocurre con la apertura de caderas, cuanto más cerca estés de la pared, más intenso será el doblamiento. ¡Importante! No por usar la pared te olvides de las caderas y del pecho. En los doblamientos hacia atrás siempre hay que impulsar las caderas y los muslos hacia adelante y levantar el pecho hacia arriba.

Cuando ya no necesites la pared, empieza a jugar con la posición de las manos y de los pies. Puedes levantar los talones o mantenerte sobre las yemas de los dedos o apoyarte en los codos hasta cerrar el círculo… ¡Haz lo que quieras y diviértete!

Inversiones

Si los doblamientos hacia atrás imponen respeto, las inversiones ni te cuento. Creo que no conozco a nadie que haya aprendido a estar boca abajo sin la pared. “No sin mi pared”, es lo que pensamos todos cuando decidimos emprender el largo viaje de las inversiones. La pared nos da confianza, seguridad y control, y sólo cuando vamos sobrados de todo esto dejamos que corra el aire entre nosotros. Al contrario que en los ejemplos anteriores, el hecho de alejarse de la pared significa más avance en la postura, menos miedo. Inversiones hay muchas y para todos los gustos así que experimenta, prueba, intenta.

Y hasta aquí mi particular oda a la pared. Espero que os haya gustado y, sobre todo, espero que os sea útil.Antes de despedirme quiero hablar de la carrera Wings for Life en la que participé el domingo 8 de mayo en Aarhus. Fue mi primera vez en esta World Run que se celebra al mismo tiempo en diferentes lugares del mundo. El año pasado me quedé con las ganas de correrla en Aranjuez y cuando supe que este año se correría en Aarhus, Dinamarca, y que yo estaría allí dando clase no tuve ninguna duda de que era mi momento.

Ana, mi compi de blog (@anarpaseiro), escribió la semana pasada un magnífico post sobre su Wings for Life en Valencia. He leído que fuimos 130.732 corredores los que corrimos 1.255.000 kilómetros en 34 ciudades por aquellos que no pueden. Todo el dinero recaudado, 6.6 millones de euros, se destinará a la investigación de las lesiones de médula espinal. Hizo un día de los de aplaudir -algo complicado en este país- me pareció una carrera preciosa y muy bien organizada, y me emocionó muchísimo correr al mismo tiempo que personas que necesitan una silla de ruedas para moverse y ver a todos esos voluntarios que empujaban las sillas de personas que sufren alguna deficiencia mental. Toda mi admiración para todos ellos. ¡El 7 de mayo de 2017 repetimos y seremos muchos más!

La próxima vez que escriba lo haré desde Gotemburgo, Suecia. Antes habré pasado un fin de semana en Copenhague. ¡Os lo cuento en dos semanas!

Un abrazo fuerte.

Namaste

@itziardonezar

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