Lesiones de runner: periostitis tibial

Buenos días chicas! ¿Cómo van esos entrenamientos? Estamos en la recta final de la temporada para la mayoría. Estos fines de semana abundan las carreras, por lo menos en Madrid. La semana que viene correré la Norte-Sur a ver si consigo bajar de la barrera de los 55 minutos de una vez por todas.

Como ya os adelanté hace unas semanas, ya tenemos próximo destino internacional. Nos vamos a Berlín en agosto. Es una carrera menor, no es la media maratón grande, pero vamos a disfrutar de unos días en la ciudad con la excusa de correr por allí. Así que para mí el verano no va a ser época de descanso en cuanto a lo deportivo se refiere. Ya descansaremos en septiembre… o no quien sabe.

Hoy nos toca hablar de la periostitis tibial, pero antes hay que explicar qué es el periostio. Es una fina membrana que recubre todos los huesos y cuando se inflama compromete la llegada de sangre y de la señal nerviosa al hueso afectado. Si señoritas, al hueso llega sangre y está inervado, a pesar de la idea que tenemos de ellos como una estructura fuerte, robusta, rígida, inerte. El periostio se encarga de que el hueso crezca, lo protege y transmite información acerca de dolores, fracturas etc. Y lo repara en caso de que sea necesario. 

¿Cuándo podemos sospechar que tenemos una periostitis tibial?

Entendiendo la periostitis tibial como la inflamación del periostio que recubre este hueso, generamente duele la tibia, la parte delantera e interna de la pierna, en el tercio inferior sobretodo, aunque puede extenderse hasta la rodilla. Comienza como una ligera molestia, hasta convertirse en un dolor intenso, incluso de noche con el sólo roce de la sábana. Duele a la presión e incluso se notan pequeñas bolitas en todo el recorrido de arriba abajo del hueso.

Se puede producir en épocas donde la exigencia del entrenamiento ha aumentado, con cambio de zapatillas o de terreno de entrenamiento. Duele al ponerse de puntillas, al saltar y al correr, aumentando a la vez que el esfuerzo y se atenúa al parar, hasta en unos días llegar a desaparecer. Pero al volver a intentar correr, el dolor aparecerá de nuevo.

Además del dolor tanto al correr como a la palpación, se le añaden la rigidez muscular tanto de gemelos y sóleo, como tibial anterior y posterior así como peroneo largo y corto y de los extensores de los dedos. Los corredores de fondo suelen verse afectados por esta dolencia, si pronan aún más, ya que el músculo tibial posterior es el que se encarga de orientar la planta del pie hacia dentro es el que se encarga de intentar corregir esa pronación durante la fase dinámica de la carrera.

Si se empiezan a notar molestias en la zona conviene poner hielo y estirar concienzudamente los músculos soleo, gemelo, tibiales y peroneos, como ya hemos descrito en otras entradas. Pero lo mas importante además de quitar los síntomas es corregir la causa. Bien sea una pronación exagerada, una rotación de cadera, las zapatillas, el sobreentrenamiento, hay que corregirlo para no recaer.

En dos semanas estamos por aquí otra vez. A seguir entrenando chicas.

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