Lagom, Hygge, Fjaka, Cosagash, Fika, Ikigai… o el secreto para una vida larga y feliz

Una de las cosas que más me interesa en este camino que he iniciado hacia el bienestar es descubrir cómo otras culturas, cercanas o remotas, entienden este concepto de estar bien y en equilibrio. En 2016 se comenzó a llegar desde los países nórdicos una oleada de nuevos términos casi impronunciables para nosotros que dieron lugar incluso a realities de televisión. Primero llegó el “hygge“, esa celebración de los placeres sencillos y de la vida en armonía con la naturaleza de los daneses. Después el “lagom” sueco, una filosofía de vida en la que se huye del exceso y de la complicación en busca de la sencillez y del equilibrio en todo (se podría traducir como “justo la cantidad exacta”); fíjate si es importante para los suecos y es algo arraigado en su cultura, que IKEA ha desarrollado el proyecto Live Lagom, pequeños tips para aplicar en el día a día que te permiten vivir de forma más equilibrada y sostenible, en sintonía con el entorno. También de origen sueco, el “fika” podría definirse como el “lagom” aplicado al trabajo; el “fika” es para los suecos lo que la hora del té para los ingleses, y se relaciona con un momento de pausa, descanso y socialización con los demás.
 
Siguiendo con la investigación y desplazándonos hacia el sur llegamos a las islas británicas, en concreto a Escocia y a su “cosagach“, término de origen gaélico que describe el estado físico y mental que proporciona el equilibrio entre una vida en la naturaleza y un hogar acogedor (para ponerte en situación piensa en el clima escocés: lluvia, viento y poquísimos días de sol al año). Y, más al sureste, bañada por las aguas del Adriático, se encuentra Croacia con su particular “fjaka“, un estado sublime en el que el ser humano no aspira a nada; “fjaka” es algo que no se puede aprender, se considera un regalo de Dios. En un reciente artículo de la BBC, lo definen como “un estado específico de mente y cuerpo. Es como una leve inconsciencia, un estado más allá del yo o, si se quiere, profundamente dentro del yo, una forma especial de inmovilidad general, somnolencia y entumecimiento, cansancio e indiferencia hacia todas las necesidades importantes y secundarias”.

ENCUENTRA TU IKIGAI

Pero estas tradiciones y sabiduría popular no son propiedad exclusiva de los europeos. De hecho, si hay gente que sabe de tradiciones ancestrales, esos son sin lugar a duda los orientales. Y así es como hace relativamente poco descubrí el “ikigai“, la creencia japonesa de que tener un propósito en la vida es la clave para vivir una vida larga y feliz. Literalmente se puede traducir por ‘razón de ser’ o ‘motivo para despertarse por la mañana’, y a diferencia de las corrientes que hemos visto al principio, que tienen más de sabiduría popular que de base científica, las teorías defendidas por el “ikigai” si que tienen cierto respaldo empírico. Fue el tema central de la charla TED del escritor y explorador Dan Buettner en 2009  (How to Live to be 100+).

En ella, establece una correlación entre la creencia social de que cada persona debe tener una pasión definida en la vida (un ikigai) y la longevidad de los ciudadanos de esa sociedad. Es más, Buettner afirma que cuando los investigadores preguntaron a los centenarios de Okinawa cuál era su “ikigai”, “lo supieron al instante”. La pasión de tu vida, al parecer, es esa cosa que harías si te quedaran tres meses de vida. Lo que te hace sentir tan absorto que las horas pasan volando. ¿Y si no lo tienes claro? No pasa nada, porque ahí tienes tu propósito: encontrar qué es lo que más te apasiona. 
Volviendo al tema del respaldo científico, se han publicado una serie de estudios que apuntan a vínculos profundos entre el bienestar neurológico y físico y la comprensión del propósito de uno en la vida. Patricia Boyle, neuropsicóloga del Centro Rush para la Enfermedad del Alzheimer de Chicago, estudió durante un período de siete años a un grupo de 900 personas que se consideraban “en riesgo” de desarrollar demencia. Al finalizar ese tiempo, descubrió que aquellos que tenían un alto sentido de propósito en la vida tenían un 50% menos de probabilidades de desarrollar la enfermedad que aquellos que no habían expresado ninguna pasión o propósito en particular.

Equilibrio que propone el ikigai – Francesc Miralles

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