¿La stevia del súper es realmente stevia?

stevia

Una vez que quedó claro y meridiano que el azúcar blanco no es muy saludable, y que la sacarina lo es menos aún, apareció la solución a nuestros deseos más dulces: la stevia. Pero he aquí otro engaño publicitario más que nos hace comprar algo por lo que parece y no por lo que es. La stevia se ha hecho muy popular a raíz de “la moda” por lo natural que vivimos últimamente, pero lo que comemos habitualmente creyendo que es stevia realmente no lo es.

La Stevia rebaudiana es una planta de clima subtropical y origen sudamericano que actualmente se cultiva en casi todo el mundo. Esta planta tiene unos compuestos llamados glucósidos que son los que aportan su dulzor característico. A partir de ellos se obtiene el derivado químico llamado glucósido y también conocido como E-960 (este es el nombre o número que encontraremos en las etiquetas de los alimentos que lo contengan). Solemos encontrar E-960 junto a otro edulcorante llamado eritritol resultado de la fermentación de algunas enzimas del maíz y el trigo, cuidado pues es laxante. Tanto el E-960 como el eritritol son aptos para diabéticos ya que no aumentan el índice glucémico en sangre y no se necesita de la insulina para regular la glucosa.

Por lo tanto, cuando compramos stevia no estamos comprando la planta ni sus hojas hechas polvo, estamos comprando el edulcorante químico derivado de los glucósidos de la stevia (E-960) mezclado con otros como el eritritol. Por eso lo mejor a no ser que seamos diabéticos es tomar miel o azúcar moreno para endulzar nuestro (por ejemplo) café o infusión; para compensar esa ingesta de azúcar que como mucho será de 8g basta con eliminar parte del azúcar consumido y camuflado al ingerir otros alimentos como pavo en fiambre, tomate frito o zumos.

Si tenéis dudas, sugerencias, peticiones podéis encontrarme en @andrea_c_onzain #miralaetiqueta

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