Ensayo general de la Maratón de Nueva York: miedos, reflexiones y sentimientos a flor de piel

Hola chicas!

Hace ya cuatro semanas de la última entrada, cómo pasa el tiempo. En ese post os conté la lesión que había sufrido en mi pierna izquierda, y que ya estaba para volver a entrenar. Afortunadamente, la vuelta me fue muy bien, despacio y con cabeza volví a incorporarme a los entrenamientos.

Si había saboreado los primeros 20 minutos, el día que hice 12km y terminamos con un sprint de 50 m fue lo más… igual que el domingo que muchas de las componentes de RCWomen coincidimos para entrenar, cada una con su objetivo y alguna sin él, al final lo importante es compartir km y postentreno juntas.

Casa de campo_running_the running closetOcupando los caminos de Casa de Campo 

Uno de los días esperado y temido a la vez para mi era el día del ensayo del maratón (en la semana 11). Ese día es la tirada más larga que está programada, 26km, y en la que se llevan unos ritmos similares al del día M. Ese día también se toman los geles, para mi algo nuevo hasta la preparación de la Maratón, de hecho no sabía ni que hubiera tanta variedad. Como yo había estado parada, ese día me tocaban entre 16­20km según las sensaciones con las que me fuera viendo. Mi idea era acercarme a los 20, pero ese día las cosas no fueron como esperaba. Me estaba tomando la maratón demasiado en serio, yo misma me puse mucha presión – después de la lesión más aún – y esto estaba generando un estrés y una ansiedad en mi cuerpo de los que no fui consciente hasta el día del ensayo.

Ese estrés y esa ansiedad se tradujeron en insomnio y problemas estomacales que se manifestaron en el km 18 obligándome a parar. Pensé que sería algo de ese día, pero el martes me volvió a pasar mucho más fuerte y tuve que abandonar el entrenamiento a los 5km. Lo pasé muy mal, la sensación de que si continuas corriendo “te vas por la pata” es lo peor (perdonad por el detalle tan escatológico).

Ese día me derrumbé, por mi cabeza solo pasaba qué haría si en Nueva York me ocurría lo mismo o si no podía llegar a la meta por tener que hacer demasiado uso de los baños, porque estaba claro que el causante de estos “problemillas” era mi cabeza y no mi dieta o el esfuerzo que estaba realizando.

Decidí volver a parar unos días para que mi cuerpo y cabeza se recuperan, también me ayudó una sesión con mi osteópata. Me leyó un fragmento del texto del viaje a Ítaca para hacerme ver que lo más importante es el viaje. Me di cuenta de que yo no estaba disfrutando ni aprendiendo de mi viaje.

Casa de campo_running_the running closetCon mis compis Petri y Aurora después del ensayo, estaban como rosas

Para mucha gente es incomprensible que esté nerviosa por correr: “solo es una carrera”, “vas a disfrutar no a sufrir” y les doy la razón, ojalá mi cabeza lo entendiera igual, porque yo se lo explico pero no me hace caso… En esta situación es mi yo miedoso el que trata de imponerse, pero haré lo posible por que no sea así. 

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La segunda vuelta a la carga ha ido bastante bien, ahora ya sólo me quedan dos semanas para el gran día, volver a Nueva York, pasear por sus calles, Times Square, Bryant Park, sus tiendas…. Y correr la Maratón más emblemática del mundo.

En la próxima entrada os contaré mi aventura por la gran manzana 🙂 Hasta entonces os dejo un video de Asics de lo más motivador para las que necesitéis un chute de power

Biquiños

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