Crónica de la Vig-Bai… o de cómo el esfuerzo siempre tiene su recompensa

Escribo la crónica de esta carrera en el camino de vuelta a Madrid, con las endorfinas a tope y con agujetas en las piernas… Tengo pendiente la crónica de la Media Maratón de Madrid, pero como ésta era el reto de la temporada y aun la estoy saboreando me apetece que se publique pronto 🙂

Las previsiones de tiempo daban temporal, un diluvio universal para el día de la carrera. Vale estoy exagerando, pero de la lluvia no nos va a salvar nadie y además había que sumarle el viento de la costa. Cuando salimos de Ribadavia hacia Vigo no llovía pero a medida que nos fuimos acercando empezó a llover muchísimo, yo sólo podía pensar en que así iba a ser imposible correr, que había escogido la carrera para darlo todo, para lucirme en casa, así que me fui mentalizando en que lo haría lo mejor posible. 

Aparcamos ya cerca de la Playa de Samil (de donde salía la carrera) y paró de llover, esta alegría me duró poco…. Tenía que prepararme para salir, colocarme el dorsal, el chip, la gorra y pensé que había una carpa para los corredores, ¡pero no! Me tocó cambiarme rápido bajo la lluvia, ponerme un poncho de plástico para mojarme lo menos posible, aunque los pies era imposible mantenerlos secos. Me hubiera gustado estar con mi familia hasta la salida, poder sacarme fotos con ellos, pero en los 10 minutos que llevábamos allí el agua los había calado hasta la cintura y los mandé para el coche y que se fueran ya para Baiona.

Me fui a la línea de salida, sonó el himno gallego, dieron el pistoletazo de salida y PARÓ DE LLOVER. Estábamos todos flipando, a los 200m ya me quité el chubasquero y antes de llegar al km 1 ya estaba en manga corta. El recorrido circula mayoritariamente por la antigua carretera de Vigo a Baiona, vas mucho rato pegado a la costa, que tiene unas vistas espectaculares, también se pasa por medio de algún pueblo y el tramo que más me gustó fue por un camino empedrado entre eucaliptos y pegadito al mar.

La carrera empieza en llano pero en el km 2 empezaba una cuesta, no es una carrera fácil, tiene algunas cuestan que pican, otras son falsos llanos, pero me parece más dura la media de Madrid. Empecé a un ritmo más alto de lo que pensaba, me iba diciendo que me tenía que regular, que me encontraba cómoda pero que faltaban muchos km para llegar a la meta. Eché de menos correr en compañía, aunque en mi mente llevaba a tod@s mis compis, sabía que estaban conmigo y ojalá el próximo año la hagamos juntos, en algunos momentos hablé con algunos corredores, cuando había gente animando me alegraba un montón, en algunas zonas si había bastante gente animando como en la zona de Ramallosa (km 17) pero el el resto eran grupos pequeños, pero que todos los ánimos eran bien recibidos 🙂

Aguanté bien el ritmo hasta el km 18, ahí me dió un poco de bajón y aflojé un pelín hasta el km 19, sabía que ya quedaba poco para cruzar la meta. En el momento hice la última curva y vi el Parador de Baiona al fondo, aunque empezó a llover justo entonces tuve lo que mi amiga Petri llama el efecto meta, saqué todas mis fuerzas y solo quedaba disfrutar de los últimos metros, ver a mi familia y ya era mía!! No los veía, y solo pensaba “a ver si ya los habré pasado”, pero no, estaban debajo del arco, en la misma meta estaban. Por cierto, en cuanto crucé la meta dejó de llover.

Mi primera reacción fue llorar, no me lo creía había mantenido el ritmo yo sola y llegué cansada pero el sufrimiento fue escaso para lo que me había imaginado esa mañana antes de salir. 

Gracias a mi familia (Laura tu también vas en el bote) por madrugar un domingo, calarse de agua y esperarme en Baiona con los brazos abiertos y la mejor de las sonrisas :), a Pablo por recogerme el dorsal y esas pastillas de glucosa, a mis compis de carreras y entrenamientos y a mis amigos por los ánimos y estar presentes toda la carrera, y sobre todo a mi pedazo entrenadora, Soraya que se que protesto mucho pero en esta carrera he visto que el esfuerzo merece la pena y se nota!

En la próxima entrada os contaré mi experiencia en la media de Madrid y cómo va mi siguiente objetivo, la Wings for Life (espero poder ir :S)

Biquiños

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