Correr en cinta, ni es lo mismo ni es igual

¡Buenos días chicas!

Ya estamos aquí otra vez, dando la bienvenida al mes de junio. Hace nada estábamos metidos en pleno invierno y ya rozamos las altas temperaturas.

Hoy vamos a hablar de las diferencias entre correr en cinta y correr en la calle. Muchos pacientes me preguntan si me gusta correr con lluvia, si cuando hace mucho frío corro en el gimnasio. La respuesta es no, al contrario, prefiero correr con bajas temperaturas, el calor lo sufro mucho, en exceso diría yo. El año pasado con el veranito tan intenso que tuvimos hasta corrí algún día en la cinta con tal de no enfrentarme al calor infernal que hacía a cualquier hora, en cambio con lluvia no me importa tanto. Como dicen por ahí correr en días de lluvia vale por dos.

Pero bien es así que hay diferencias entre la carrera en cinta y la carrera en exterior y debemos tenerlas en cuenta si no queremos lesionarnos. La diferencia más importante es que al correr en una cinta, los músculos extensores de la cadera, rodilla y pie no participan de forma muy activa ya que el tapiz rodante es el que se encarga de propulsarnos. Por tanto sobre todo isquiotibiales, gemelos y sóleo y los músculos de la planta del pie, tienden a debilitarse, hecho que notaremos al correr en la calle si no hacemos un trabajo específico para compensar esa falta de fuerza. El hecho de que estos músculos los utilicemos menos al correr en la cinta, hace que sus antagonistas, cuádriceps, tibiales y psoas se sobresoliciten a la hora de recuperar la pierna que apoya, tendiendo al acortamiento.

Por tanto si soléis correr en cinta acordaros de estirar estos 3 músculos muy a conciencia y realizar algún ejercicio complementario para los extensores.Una de las patologías más frecuentes causadas por utilizar la cinta de manera continuada es la periostitis tibial por ese exceso de solicitación del músculo tibial anterior. En la cinta el pie se despega antes, al no ser necesaria la fase propulsiva, la fase de apoyo disminuye, generando una zancada menos amplia pero más frecuente. Por tanto si nuestro objetivo fuera aumentar la frecuencia de zancada podríamos realizar ejercicios en la cinta para ayudar a mejorar este aspecto.

Debido a la menor implicación muscular al correr en cinta se produce un menor gasto calórico, poco significativo entorno al 5% menos. Así que si de adelgazar se trata tampoco habría mucha diferencia entre hacerlo en la calle o en el gimnasio.

Cuando las inclemencias del tiempo nos obligan o simplemente no nos gusta correr al aire libre podemos hacer algunas cosas para evitar estos inconvenientes que acabamos de mencionar de la cinta. Si incrementamos la inclinación de la máquina al menos un 1% ayudaremos a que nuestros músculos extensores trabajen un poco más, igualando casi por completo las exigencias mecánicas y energéticas de la cinta con correr en el exterior. Si sobrepasamos la inclinación en más de un 5% la técnica de carrera se ve altamente modificada. Por tanto si con aumentar la inclinación queremos conseguir aumentar el refuerzo de la musculatura extensora podemos sobrepasar esta cifra, por el contrario si lo que queremos es depurar la técnica de carrera es mejor no aumentarla tanto.

En 15 días explicaremos en qué consiste la periostitis tibial y como podemos evitarla.

¡Ánimo que estos meses estamos en la mejor época de carreras!

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