Cambio del mes: leche animal por leche vegetal

Cada mes a partir de ahora os voy a sugerir desde aquí un cambio de hábitos mensual para que poco a poco vayáis introduciendo hábitos más saludables en vuestro día a día. Este mes, como habéis podido leer en el enunciado cambiaremos la leche de origen animal (de vaca en la mayoría de los casos) por leche de origen vegetal.

Leches vegetales hay tantas como gustos (o casi), coco, arroz, soja, almendra o avena, son las más conocidas y las más comercializadas. Cada una tiene unas propiedades, un sabor y unas indicaciones diferentes, pero antes de hablar de ellas vamos a ver porque razón es recomendable disminuir el consumo de leche de vaca.

El ser humano es el único mamífero que sigue consumiendo leche después del destete, para ser precisos, no necesitamos las leche después de esa época de nuestra vida, fisiológicamente no estamos preparados pues con el paso de los años nuestra cantidad de encima lactasa, que es la encargada de digerir la lactosa, es casi mínima, y por eso casi 3/4 partes de la población adulta mundial es intolerante a la leche de vaca y a menudo a sus derivados.

En los últimos 20 años se han realizado numerosos estudios con suficiente evidencia científica como para llegar a afirmar que no es necesaria la leche de vaca ni sus derivados para, entre otras cosas, tener una buena salud ósea. Para muestra, hay mayor porcentaje de roturas de huesos debido a la osteoporosis en países occidentales (en los que el consumo de leche es alto) que en países cuyo consumo es mínimo o nulo como China o ciertos países orientales./

Otro ejemplo, el alto consumo de caseína (proteína de la leche) se asocia con un nivel elevado de IGF-1 (Factor de Crecimiento Insulínico), niveles elevados de este factor se asocian con mayor riesgo de cáncer de mama y próstata. Que quede claro que la leche materna tiene IGF-1, pero obviamente la concentración en la leche de la vaca es mucho mayor, basta con comparar un bebe de 3 kilos al nacer con un ternero.

También tenemos que tener en cuenta los métodos de esterilización usados hoy en día que transforman por completo la leche que tomamos. Tenemos a nuestro alcance muchos alimentos ricos en calcio como las verduras de hoja verde, las setas, cereales integrales, avena, quinoa, espelta, kamut y un largo etcétera, y algo que no debemos olvidar es que para fijar bien el calcio a los huesos debemos mantenernos activos y realizar ejercicio de forma regular.

Por ello y para poder hacer este cambio os recomiendo las leches vegetales descritas al principio.

  • Leche de almendra: es la más dulce de todas, fijaros bien al comprarla y no compréis ninguna con menos de un 7% de almendra, todo lo que esté por debajo de esa cantidad es agua blanca azucarada.
  • Leche de arroz: ideal para todo el mundo, de las más bajas en calorías, pero cuidado los estreñidos.
  • Leche de avena: tiene un sabor peculiar y es más densa.
  • Leche de coco: no confundir con agua de coco.
  • Leche de soja: yo no la recomiendo pues, oficialmente, deberíamos cocerla hasta la ebullición antes de consumirla, cosa que nadie hace.

¿Os animáis al cambio?

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