Aprende a respirar, porque sin respiración no hay yoga

¿Hola a tod@s! 

¿A que a ningun@ de vosotr@s se os ocurre dejar de respirar cuando estáis comiendo, paseando, trabajando o haciendo cualquier otra cosa? ¿A que respiráis sin daros cuenta, de forma automática? Si nos dijeran que tenemos que elegir entre respirar y leer este post, por ejemplo, nos parecería absurdo. Pues bien, hay personas que entran en la sala de yoga y que nada más empezar la clase se olvidan de respirar. Consideran que es misión imposible respirar y hacer una postura al mismo tiempo. Y, damas y caballeros, no sólo es posible sino que es imprescindible. Sin respiración sufres, colapsas, te paralizas, ¡te mueres!… y en la sala se trata de hacer justo lo contrario: quieres disfrutar, abrir, avanzar, ¡vivir en la postura! Sin respiración no hay yoga, van (tienen que ir) de la mano y en el caso de tener que elegir, ahora sí, quédate siempre con la primera; es decir, más respiración, menos postura. La respiración en la práctica de Bikram Yoga, ése va a ser el tema de este post…

Principio y fin: Pranayama y Kapalabhati

Como ya os dije anteriormente, en la secuencia de Bikram hay dos ejercicios de respiración, uno al principio –Pranayama– y otro al final –Kapalabhati-; por lo tanto, la clase empieza y termina respirando. Como el resto de posturas de Bikram, los ejercicios de respiración tienen dos sets, se hacen dos veces.

La respiración Pranayama dura entre 6 y 8 minutos, tiempo que te sirve para entrar en tu práctica, para empezar a conectar contigo mism@ y ser consciente de dónde estás y de qué estás haciendo. Inhalas por la nariz y exhalas por la boca, en ambos casos a través de la garganta, y mueves los brazos y la cabeza de una manera sincronizada manteniendo el resto del cuerpo inmóvil y erguido. Al principio ese movimiento de los brazos y la cabeza puede ser un poco confuso; no te preocupes, al cabo de 5 clases lo tendrás dominado. Tienes que inhalar y exhalar en 6 segundos, ni uno más, ni uno menos. También esto te costará al principio. ¡6 segundos pueden ser eternos! A medida que vayas ganando en capacidad y en elasticidad pulmonar te resultará mucho más fácil. Mediante la práctica del Pranayama mejoras el sistema respiratorio, y su objetivo es abrir el pecho y preparar los pulmones para el resto de la clase además de calentar el cuerpo (calor que genera la vibración de la garganta. Es la respiración ujjayi, ligeramente sonora, más característica del Ashtanga Yoga).

Respiración Pranayama 1. Los diez dedos de la manos entrelazados y pegados a la barbilla durante todo el ejercicio. 2. Al inhalar: boca cerrada, codos hacia arriba, estómago dentro, columna vertical. 3. Al exhalar: boca abierta, codos juntos lejos del pecho, cabeza hacia atrás, columna vertical.

La respiración kapalabhati cierra la clase. Es buena para el sistema digestivo porque mueves el estómago. Esta vez sólo se exhala, en todo momento por la boca, lo que permite terminar de limpiar el cuerpo (expulsas hasta la última toxina, si es que a estas alturas de la clase aún te quedaba alguna…). Consiste en mover la tripa con golpes secos al ritmo de la exhalación (la inhalación es automática. El aire entra y sale por la boca sin que sea necesario hacer el gesto de inhalar).

Kapalabhati: “Brazos estirados, manos en las rodillas, columna vertical, estómago relajado”.

Como podéis ver, para hacer Pranayama y Kapalabhati abrimos la boca, algo que no debe hacerse en el resto de las posturas. Durante la práctica la respiración es nasal e inaudible. Así dicho suena muy fácil pero no sabéis la de veces que tengo que decirles a los alumnos nuevos: “¡Cerrad la boca!”. Y es que a respirar también se aprende. Yo suelo recomendarles a las personas que empiezan que durante las primeras clases sean muy conscientes de cuándo inhalan y de cuándo exhalan. Que se repitan mentalmente: “Ahora estoy inhalando, ahora estoy exhalando”. Parece una tontería pero funciona.

Cuando empecé a correr no sabía respirar y me ahogaba, me agotaba; cuando por fin empecé a controlar la respiración un nuevo mundo lleno de luz y de color se abrió ante mí. Inhalaciones y exhalaciones lentas, profundas y tranquilas te ayudan a mantener las posturas y a profundizar en ellas. Entra en las posturas exhalando (el cuerpo cede, se abre al exhalar) y sal inhalando (la inhalación te da fuerza), y cada vez que exhales durante la postura siente cómo puedes avanzar un poquito más. Cada uno tenemos un cuerpo que reacciona de diferente manera cada día, por lo que la práctica de yoga es algo muy personal, pero todos tenemos algo en común: el don de respirar. ¡Respira, todo es más bonito si respiras!

¡Cuánta razón tienes, Frida!

La próxima vez que escriba en este blog estaré en Irlanda. Me voy a dar clase a un estudio de Bikram Yoga que hay en Cork. ¡Qué ganas! Admito todo tipo de recomendaciones y consejos porque no conozco nada de Irlanda. ¿Habéis estado?

¡Un abrazo!

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