3 tips para que una ensalada no arruine tu operación bikini

Aunque justo hoy parece que estamos en otoño en vez de a pocos días del verano, el calor, la piscina, y el tiempo para salir a la calle y pasear disfrutando al máximo de cada minuto de buen tiempo ya está aquí.

En esta época del año os apetece comer cosas fresquitas como gazpacho, salmorejo o ensaladas. Elegimos recetas que nos lleven poco tiempo en la cocina y que no hagan que nos muramos de calor en ella mientras las preparamos. Pero debemos tener cuidado. Doy fe de que las ensaladas de más de 1500 calorías son de lo más habituales, y lejos de ser algo sano y ligero se convierten en el mayor boicoteador de la operación bikini.

En las ensaladas no todo vale si lo que queremos es comer bien pero ligero y con la cantidad de calorías y grasas controladas. A veces pensamos que como se llama ensalada podemos echarle todo lo que se nos ocurre bañado en un litro de aceite y que eso no engorda. Así que vamos a ver cómo podemos preparar la ensalada perfecta teniendo en cuenta tres sencillos tips:

Como primer paso tenemos que elegir una base, pueden ser hidratos como quinoa, pasta o arroz integral (importante lo de integral) o pueden ser hojas verdes como espinacas, col kale, canónigos, rúcula o berros. Los que me conocen saben que tengo una lucha abierta con las hojas de lechuga blancas como la Iceberg, es mejor evitarlas, hinchan mucho y su digestión es más pesada.

Después podemos añadir los ingredientes, aquí nos vamos a regir por los colores y añadiremos hasta 4, uno ha de ser proteína. ¿Lo ideal?:

1. Uno de ellos verde: aguacate, pepino, pimiento verde, brocoli, brotes, calabacín…

2. Otros dos de colores: tomatitos, tomates secos, cebolla, zanahoria, pimiento rojo, remolacha, maiz natural, una fruta como naranja, manzana roja, pomelo…

3. Y el que nos falta que sea una proteína: mejillones, berberechos, pollo, pavo, atún, caballa, ventresca, huevo, queso fresco o queso feta.

Y por último el aliño al que podemos añadir un fruto seco o semilla como las de cáñamo, sésamo, chía, nueces, almendras, anacardos, pero siempre crudos nunca fritos. Hay muchos tipos de aliño, desde el clásico aceite y vinagre hasta la salsa Rosa o César; cuidadito con éstas dos, mejor dejarlas para momentos puntuales. Si queréis variar un poco aquí os dejo la receta de mi aliño favorito: zumo de lima o limón, aceite de oliva (dos cucharadas por persona), media cucharadita de miel por comensal y mostaza al gusto, lo metéis en un bote y agitáis, está de muerte y es muy sano y ligero.

Espero que de esta manera el momento ensalada esté superado y disfrutéis mucho de ellas este verano. Me encantaría ver vuestra recetas, colgadlas en Intagram y etiquetadme! @andrea_c_onzain

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *