10 años de Bikram Yoga o cómo un desganado ‘venga, voy a probarlo’ puede cambiarte la vida

Si diez años después te vuelvo a encontrar en algún lugar

no te olvides que soy distinto de aquél pero casi igual.
Andrés Calamaro

¡Hola a tod@s!

Hace unos días se cumplieron 10 años desde que empecé a practicar Bikram Yoga y he pensado que sería bonito echar la vista atrás y hablar de todo lo que he vivido durante este tiempo. ¡10 años bien valen un post!

Esta historia podría titularse “10 años de Bikram Yoga o cómo un desganado ‘venga, voy a probarlo’ puede cambiarte la vida”. Cuando aquel 8 de octubre de 2005 entré en una sala de Bikram Yoga por primera vez tenía poca fe en que eso fuese para mí pero después de un año intentando hacer aerobic, step y demás actividades de gimnasio sin ningún éxito poco tenía ya que perder. La primera clase fue… a ver cómo lo digo… ¡Inquietante! ¡Perturbadora! Justo lo contrario a lo que se supone que es una clase de yoga. Ni quietud, ni tranquilidad, ni sosiego, ni paz. ¡Imposible seguir las instrucciones, imposible mover el cuerpo de manera armónica, (casi) imposible respirar! Por no hablar de lo que duró…

Siempre he pensado que mi primera clase no fue de 90 minutos; ¡fue de muchísimos más! Y sin embargo, cuando la clase por fin termina y estoy tumbada boca arriba con los ojos cerrados me siento bien, me siento muy bien. “Creo que volveré mañana”, pienso. Y volví. Y al día siguiente también. Y al siguiente. Y para cuando quise darme cuenta el Bikram Yoga era ya una prioridad en mi vida.

Divino Pastor, Bikram, The running closet, yoga Cuando empecé a practicar Bikram Yoga éste era el único estudio de España, en la calle Divino Pastor de Madrid

Que mi cuerpo ha cambiado en estos 10 años es evidente. Que soy más flexible y más fuerte es innegable. Que he cambiado los pantalones hasta el tobillo y la manga larga del primer día por algo más pequeño y más cómodo es una realidad. Pero de lo que más satisfecha y orgullosa estoy es de haberle perdido el miedo al espejo. Entras en la sala y ves que está rodeada de espejos… Y la profesora te dice insistentemente que te mires en el espejo. Pero tú prefieres mirar al suelo porque si miras hacia adelante te ves… Y lo que ves no acaba de gustarte…

Bikram, The running closet, yoga 

¡Y tanto que fue mi competición! Competí conmigo misma durante años. Fue un proceso muy lento, con sus idas y venidas, con sus momentos alegres y tristes pero creo que mereció la pena. Ya no compito, ni con Itzi ni con nadie. No compito, no me comparo, no me enfado, no me frustro. Simplemente practico yoga, disfruto de mí y me miro en el espejo.

Bikram, The running closet, yoga

El yoga me ha regalado seguridad, confianza y autoestima.

10 años dan para mucho. Son muchos minutos de yoga en muchas salas, muchas inhalaciones y exhalaciones, muchos litros de agua, muchos profesores. Empecé practicando tres veces a la semana que se convirtieron en 4 ó 5 cuando decidí dejar mi trabajo en la tele para (intentar) reorganizar mi vida. Los meses posteriores a la muerte de mi padre, en 2008, el Bikram fue mi refugio. En la sala me sentía protegida; fuera de ella, completamente vacía.

Ahora mismo la práctica de yoga no es que sea una prioridad en mi vida; es que es mi vida. Raramente pasa un día sin que entre en la sala.

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En estos 10 años sólo ha habido dos ocasiones en las que he dejado de practicar por un período más o menos largo -aproximadamente un mes- y en ambos casos el motivo ha sido la salud: cuando me fracturé la clavícula en una caída y cuando sufrí una trombosis en la pierna izquierda. Tardé 4 años en practicar dos veces en un mismo día y los mismos en hacer un challenge de 30 días. Ya he dicho que mi evolución en la práctica de Bikram Yoga ha sido siempre muy lenta…

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Las 26 posturas de Bikram Yoga han cambiado mi cuerpo y mi manera de verlo

Todo lo que he aprendido sobre mí misma y sobre el yoga durante estos años no lo cambio por nada. ¡Y todo lo que me queda por aprender todavía! No tengo ninguna duda de que seré principiante, aprendiz y alumna durante toda mi vida porque si uno pierde la ilusión por aprender ¿qué le queda? “Tú eres tu mejor profesor”, me dijo una de mis maestras un día… Y es cierto, pero también lo es que sin los profesores que me han guiado durante este tiempo yo no sería la misma alumna. ¡Gracias de corazón a todos ellos!

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